Sudán: un gran país, con grandes etnias

En un principio la lucha en Darfur era un conflicto entre las etnias del lugar, y es que Sudán cuenta con una multitud de etnias, además posee una gran densidad demográfica, de 17 habitantes por kilómetro cuadrado, sobre todo, en Jartum, su capital y en las zonas del Nilo Blanco y Azul, las más habitadas. Estas etnias se ubican principalmente al norte y al sur del país. Antes de seguir hablando de Darfur conozcamos las etnias mayoritarias de este país. En el norte se pueden encontrar tres principales: beja, jamala y nubios.
Los beja son una etnia descendiente de los indígenas africanos de la zona, habitando en las colonias del Mar Rojo, aunque también se hallan algunos grupos más minoritarios en Eritrea, Egipto y en el desierto del Sahara, sin llegar a ser arabizados. Esta etnia africana se divide a su vez en cuatro clanes de gran importancia que son los Bisharin, Amarar, Hadendowa (los más numerosos) y por último los Bani Amir (los mayores poseedores de tierra de esta su etnia). Son trabajadores de la agricultura de carácter conservador, orgulloso, distantes y con una máxima importancia a la dedicación de su cabello, como símbolo diferenciador de las demás etnias.
Al principio el imperio de los tres reinos de Nubia estaba compuesto por Nobatia, Makuria y Alodia, todas de la religión cristiana. No obstante, en el siglo X con la popularidad del Islam, la mayoría de ellos, se pasaron a ésta bajo el término sufí, que nombra a aquellas personas que alcanzan el más alto grado de espiritualidad islámica. Aunque no hayan sido arabizados, sí ha influido su lengua en este territorio, pero siempre siendo predominante su idioma propio, el beja, ya que para su población, es el que se ajusta a los propios valores éticos de su etnia.
En otro lugar, concretamente, en las montañas de Nuba de la zona de Kordofán, justamente en la provincia central de Sudán, con más de 20 clanes, entre los que destaca los Acheron, Tagoi, Ko, Otoro… entre otros, están ubicados los luchadores nubios. Este grupo musulmán se dedica en su tiempo libre a la lucha, como algo casi religioso, se llenan el cuerpo de ceniza para simbolizar la resistencia, la virilidad y la eternidad. Son expertos agricultores de mijo, sésamo y cacahuete, a parte de la dedicación a la ganadería para la aportación de carne. Es la etnia más alfabetizada de Sudán por su prestigiosa historia y culturización en más de 50 dialectos distintos, teniendo el árabe como segundo idioma oficial de su sociedad, además de la introducción de la religión árabe en determinadas zonas nubas, aunque sigue practicándose la suya tradicional. Su religión consiste en la creencia de la figura del chamán, como esencial en sus prácticas. Debido a ser una civilización estratégicamente posicionada en las montañas con numerosas extensiones de terreno, se han visto muy en conflicto con el gobierno de Jartum por querer expropiarle sus tierras.
La etnia minoritaria de éstas tres del norte, son los jamala, de la cual no se sabe mucho de ella, aparte de que se dedican a la agricultura y cría de animales para su supervivencia en el terreno.
Sudán, es un país rico en recursos tales como el algodón y el petróleo, concretamente, donde hay más abundancia de estos elementos es en la zona sur de Sudán, que se independizó en el 2011, 6 años más tardes del fin de la Segunda Guerra Civil Sudanesa y de la firma del Acuerdo General de Paz. Este territorio es uno de los más poblados, con más de 9 millones de habitantes, siendo su capital Yuba, la más habitada del lugar. Como la mayor parte de Sudán, es una sociedad que se basa en unos hábitos de vida rurales y en una economía de subsistencia, dedicándose a la agricultura y a la ganadería, y solo unos pocos a la pesca. En esta región hay multitud de etnias, pero como en Sudán del Norte, en el Sur son tres las que prevalecen: dinka, nuer y shilluk.

Los dinkas son los más numerosos de esta parte de la región, dividido a su vez en 21 clanes, cada cual con su propio líder elegido por los miembros de la comunidad, independiente de los otro clanes, sin estructurarse por una sociedad de clases, sino que todos los individuos de la sociedad se rigen por las mismas normas, dando igualdad a todos. Esta etnia nilótica se encuentra situada en las dos partes del río Nilo, hablando el nilo-sahariano procedente de esta zona. Como en todas las tribus, ha prevalecido la dedicación a la ganadería como forma de subsistencia, y a otras actividades diversas del sector primario, como lo son la agricultura y la pesca. Pero con el paso del tiempo, y gracias a los avances han ido adquiriendo mayor importancia y peso la industria y el comercio. En esta etnia ni el cristianismo ni el islamismo han tenido tanta repercusión, pues el 94% de sus habitantes siguen con sus creencias religiosas tradicionales. Ellos creen en un solo dios llamada Nhialac, creador de la vida, y mediante los espíritus Yath y Jack, y los sacrificios religiosos del ganado, se ponen en contacto con Nhialac, para que escuche las plegarias de sus creyentes.
Los segundos más numerosos son los nuer, también situados a ambos lados del río Nilo, más específicamente en las zonas de los ríos Bahr el Ghazal y el Sobat. Aunque fuera del Sudán del Sur, también se puede encontrar esta etnia localizada en el país de Etiopía y el centro de Sudán, debido a los conflictos emergidos en su región que la obligaron a desplazarse, encontrando asentamiento en estas zonas. Es una sociedad que no tiene sistema judicial, ni político organizado, y lo solucionan todo por medio del jefe piel de leopardo, que es como “el juez” del territorio. Se basan en una economía de subsistencia por medio de los sectores primarios, con la peculiaridad de que se comen a los animales solamente cuando mueren por causas naturales, y los matan exclusivamente para eventos especiales, ya que para ellos cada animal es símbolo de riqueza. Tienen un idioma propio, nuer, el cual procede de la raíz del idioma nilótico-sahariano, y es uno de los más hablados de toda África oriental. Respecto a su religión mantienen la suya propia, con su Dios supremo Kwoth, y sus distintos espíritus que escuchan a sus creyentes por medio de los sacrificios realizados por ellos, mediante la ayuda del jefe de piel de leopardo.
Por último, la etnia nilótica Shilluk, antes de la Segunda Guerra Civil Sudanesa, vivía cerca del río Sobat, pero en la actualidad, han quedado reducido en las dos orillas del río Nilo, cerca de la localidad de Malaka. Su lenguaje, como las otras dos etnias anteriores, procede del nilo-sahariano. Basado en la agricultura, al igual que sus vecinos dinka y nuer, tenían la diferencia de ser sedentarios. Al contrario que los dinka, tenían un gobierno jerárquico con clases sociales en las que constaba un rey, en el que a partir de él, se realizaba la pirámide social completada por nobles, campesinos y esclavos.
A diferencia de los nuer, los shilluk han sido el primer pueblo donde la inmensa mayoría de ellos se han transformado en cristianos, en el siglo XIX, con la llegada de los misioneros, construyendo iglesias protestantes y católicas. Solamente una pequeña proporción continúan conservando sus propias raíces religiosas, y otra minoría se convirtieron al Islam. Otras etnias de Sudán del Sur, pero que ocupan una minoría de la población son los acholi, bari, suri (etnia más agresiva de Sudán del Sur) entre otras.
Por último en el sur oriental, en el sudoeste de Sudán del Sur, y algunas zonas de la República Democrática del Congo y sudeste de la República Centroafricana, habitan la etnia africana azande, que significa pueblo que posee muchas tierras. Es una etnia que como la mayoría posee su propio dialecto llamado zande. Su economía también se basa en la agricultura y ganadería. En sus creencias, no prevalece ningún tipo de Dios, ni rituales de sacrificios para que escuchen sus plegarias, sino que se funda en las teorías y prácticas de la magia, de la hechicería y de los oráculos. 

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.
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