María de los Remedios

Sola. Abandonada. Desvalida.

María de los Remedios toda su vida había hecho honor a su nombre y ayudaba a los demás en cuanto podía, desde sus amigos hasta los desconocidos que pasaban por el pueblo en busca de un respiro de sus agitados caminos. No miraba quiénes eran, de dónde venía, ni tan siquiera hacía preguntas por aquello del recelo que tienen algunos sobre su pasado. Ella misma guarda sus historias para las horas de llanto en la cama. 

Lo poco que tenía, era para compartirlo con los demás. Las ganancias de su trabajo como ama de casa en la hacienda de los Torres y Guzmán, le alcanzaba para sí misma y para todas las almas perdidas que tocaban su puerta. María de los Remedios era tan santa como la madre del Señor hasta el justo momento de aquel portazo en su cara. Una vida de sacrificio, de trabajar para y por los demás, de no pensar en el mañana cuando el hoy estaba asegurado, se había quedado tras aquella puerta de servicio, que tantas veces la sintió entrar y salir.


Maldita ocasión cuando aquellos ojos desvalidos, inocentes e infantiles, la embaucaron para dejar pasar aquel niño en casa. La avaricia no tiene una forma fija y quién iba a imaginar que ese pequeñuelo, flaco y maltrecho, sería quien acabaría con todos sus esfuerzos naturales por ayudar a los demás. Con un instinto maternal, María de los Remedios, cayó prendida de aquel “chamaco” y puso en sus manos todo lo que había logrado.

De haber sabido que aquellas manos robarían las joyas de los Torres y Guzmán, junto a toda la confianza y afecto que tenían en el pueblo por ella, tal vez, María hoy no vagara sin rumbo fijo. ¿O sí?

El amor de una madre no desdibuja la oscuridad de sus hijos, de aquel hijo dejado atrás en la ciudad. De aquel hijo que ahora la abandonó a ella y se llevo consigo su corazón, su dignidad y su vergüenza. María de los Remedios camina sin rumbo, tanto querer remediar y hoy su vida no tiene remedio.

P.D. Este microrelato es parte de una tarea de clase de la asignatura Escritura Creativa: crear una historia a partir de esta estupenda foto de Juan Rulfo. Gracias a que una amiga me dijo que le gustaba, lo publico aquí en el blog. ¿Se nota mucho la influencia de las telenovelas mexicanas? Nos vemos 
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