El insomnio II: ¿dónde estás, Morfeo?

De acuerdo a la profundidad del sueño se puede hablar de diferentes etapas, para analizarlas los especialistas necesitan realizar al paciente un encefalograma para ver la mayor o menor actividad del cerebro durante el sueño. El insomnio puede darse en las diferentes etapas, de ahí que se estudie por esa categoría o por edades.
Los niños tienen insomnio en la primera etapa, es decir no pueden conciliar el sueño, puede ser por malos hábitos de sueño, que corran, tengan juegos activos, se ríen mucho antes de dormir. También está la posibilidad de que no quieran levantarse a orinar cuando se están quedando dormidos por el típico miedo a la oscuridad”, apunta la doctora Roxana Chapotín.

Las pesadillas en esta etapa también pueden estar asociadas con los problemas del sueño y en el fondo con daños mayores de tipo psicológico debido a problemas familiares, estos casos suelen ser de niños maltratados.

Los padres pueden darles medicamentos a los niños que afecten alguna etapa del sueño o los altere y por ende padezcan de pesadillas, señala la doctora, aunque reconoce que es poco frecuente. “Hay casos de niños en la etapa preescolar que ingieren medicamentos de abuelos, sin que estos sepan. A esta edad son muy frecuentes los accidentes en los niños por envenenamiento y los padres se dan cuenta de que han ingerido el medicamento cuando hubo una sobredosis, pero mientras tanto solo padecen de insomnio”.

El adulto mayor generalmente padece de insomnio, pero es orgánico, o sea pueden padecer de demencias vasculares o degenerativas y esto en ocasiones les produce alucinaciones, recuerdos vividos que creen estar en el sitio que sus mente les proporciona en el momento. Las largas siestas de día influyen en que por las noches estén en vigilia constante, alterando significativamente su horario de sueño.

La doctora Chapotín hace referencia a otros ancianos, maltratados o que han llevado una vida no tan llevadera, “que hacen la última crisis de la vida que es después de los 60 años. Estos ancianos generalmente no duermen pensando en cómo terminar sus vidas. Se dan cuenta de que ya es muy tarde para arreglarlas y prefieren terminarlas”.
Hay ancianos que viven solos y se automedican para la depresión que a largo plazo les produce ansiedad. A esto hay que sumar los malos hábitos como el café, el té, el cigarro y las bebidas alcohólicas, vicios que se adquieren durante una de las peores etapas para el insomnio: desde los 20 años a los 60.
Precisamente la edad más propensa a padecer insomnio es después de los 20 años. La vida de las personas cambia radicalmente, pasan la etapa de la pérdida de identidad y empiezan las responsabilidades de manera parcial o total. Los seres humanos establecen su personalidad, que pueden modificar, pero aclara la doctora “no pueden cambiar y eso también está relacionado con la insomnio”.
“Los obsesivos compulsivos, por ejemplo, quieren que todo les quede perfecto por lo que son muy propensos a padecer de insomnio. También influyen los nuevos horarios de estudio, por necesidad o no, estos ayudan a crear malos hábitos de vida. A partir de esta edad aumentan los niveles de estrés de manera general y esto es un peso grande para la psiquis”.
La cama para dormir y poco más
En una encuesta realizada con motivo de este reportaje a unas 177 personas de entre 20 y 35 años, dos tercios de los encuestados reconocía que leía en la cama antes de dormir, veía la tele o se conecta a Internet.
“Un mal y pésimo hábito es leer en la cama antes de dormir o dormir la siesta, particularmente si padeces de insomnio”, reconoce la doctora Chapotín. “Si tienes dificultad para conciliar el sueño debes leer, ver televisión y estudiar en la sala o en la mesa, pero no en la cama. La cama es para dormir, de manera que cuando vayas hasta ella tu cerebro se prepare solamente para dormir”.
En caso de dormir la siesta, es recomendable que duermas del lado contrario que sueles hacerlo habitualmente por la noche. Así el cerebro creerá que sólo estás descansando, “que has cerrado los ojos para que pase el tiempo y por la noche conciliará el sueño de manera normal”.
Otras de las indicaciones médicas antes de dormir es no comer excesivamente, no tomar agua, no jugar. El sexo, comenta la doctora, normalmente se practica de noche y tal vez la explicación no sea solo por tabú, sino que tiene una explicación fisiológica. “El cuerpo manifiesta una sensación de placer compatible con el sueño, ya que los niveles hormonales por las noches suelen disminuir, entiéndase adrenalina, endorfinas y otras. Por tanto, la cama es para dormir y hacer el amor preferentemente, no siempre por la noche”.

En este aspecto, los problemas de disfunciones sexuales también pueden contribuir a trastornos del sueño, pues el afectado se pasa la noche pensando en su estado y cómo afectará la relación de pareja. Un hecho que afecta tanto a hombres como a mujeres, y para el que los sexólogos recomiendan intentar hacer el amor, que evidentemente no es lo mismo que tener sexo, y dormir juntos aunque no hagan nada. Simplemente tratar de dormir juntos para encontrarse a sí mismos.

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