El insomnio I: en busca del sueño perdido

Las horas pasan una tras otra, mientras la noche va llegando a su fin y Sandra continúa sin pegar ojo. Otra noche sin poder conciliar el sueño, otro día exhausta pensando en dormir y añorando la hora de la siesta, único momento cuando al menos puede descansar un rato, escaso, pero que le permite seguir con fuerzas y llegar nuevamente a la cama. Esas horas que se han convertido para ella, como para otras muchas personas en una verdadera tortura.
El insomnio es un trastorno del sueño que puede estar asociado con otros problemas de salud o en la necesidad de algunas personas de llevarse a la cama los problemas del día y por tanto no tener la capacidad de desconectar y descansar la mente.

Según la Asociación Estadounidense de Psiquitaría, en su Manual diagnóstico y estadístico de lostrastornos mentales: “Los individuos con insomnio primario presentan muy a menudo una combinación de dificultades para dormir y despertares frecuentes durante la noche. Con menos frecuencia se quejan únicamente de no tener un sueño reparador, es decir, tienen la sensación de que su sueño ha sido inquieto, poco profundo y de poca calidad”.

En España la cifra más reciente publicada sobre el insomnio, en enero de 2013 por la SociedadEspañola del Sueño, afirma que el 15% de la población padece de esta  enfermedad. En la mayoría de los casos asociados a otros problemas del sueño como el síndrome de apnea-hipopnea en el cual las personas dejan de respirar durante algunos segundos para preocupación de quienes comparten su cama.
El insomnio es un problema que no conoce de edades, tanto niños, adultos, como personas mayores, lo padecen a partes iguales. Si bien es cierto que a más edad la necesidad de sueño parece ser menor, las ocho horas diarias con la cabeza en la almohada, descansando, son imprescindibles para tener energías suficientes.
Así mismo los buenos hábitos de salud contribuyen a alcanzar el tan ansiado sueño reparador. Una alimentación equilibrada, la realización diaria de al menos 30 minutos de ejercicios y dormir a la misma hora cada día, son algunas de las claves populares que más se manejan para combatir los trastornos del sueño y en los casos más extremos el insomnio.
“Dormir es una pérdida de tiempo”
En más de una ocasión hemos oído tal afirmación en boca de personas que consideran que las 24 horas del día no le son suficientes y perder ocho durmiendo, sería algo impensable. Ciertamente algunas personalidades de la historia han reconocido que solo duermen cuatro horas como el expresidente cubano, Fidel Castro.
Para la doctora Roxana Chapotín el hecho de que una persona duerma un determinado número de horas por decisión propia no es un problema, de hecho si le va bien en su vida cotidiana no tiene de qué preocuparse. “El problema surge cuando no puede conciliar el sueño, pese a querer e intentarlo una y otra vez”, aclara.
“El insomnio es algo bien serio aunque no lo crean. El estrés es uno de los peores factores sobre quienes padecen de este trastorno. La mayoría de los casos de insomnio son fáciles de diagnosticar, pero lo difícil es encontrar la causa que no siempre es única. Generalmente quienes padecen de deuda de sueño, como le llaman los psiquiatras, es de causa multifactorial. Cada cual en su medio tiene agentes estresantes”.
La deuda del sueño es como una operación matemática que hace cada cuerpo entre las horas que descansamos y las horas que deberíamos dormir para estar en óptimas condiciones físicas y mentales. De hecho en caso de dormir muchas horas, cada organismo ajustará su necesidad de sueño.
En opinión del fundador del primer laboratorio de sueño del mundo creado en la Universidad de Stanford, el Doctor Willian Charles Dement, cada minuto quitado al sueño continúa acumulándose hasta afectar la memoria y la visión, incluso a largo plazo provoca problemas de obesidad y cardíacos.
El hábito de vida de las personas, aunque no padezcan de insomnio, incide directamente en la calidad de su sueño. “Por ejemplo en las zonas rurales los agricultores se despiertan temprano y se acuestan con las gallinas, pero a partir de septiembre tienen un pico de nocturnidad que llega incluso hasta las 10 de la noche que en su caso es altísimo porque las gallinas duermen a las 8. Cuando llega noviembre vuelven a estabilizarse, por tanto el insomnio puede ser temporal o hacerse relativamente más estable en la persona”.
“La persona que padece de insomnio debe levantarse temprano, gastar energías, no como deportista, sino de acuerdo a su rendimiento”, aconseja la doctora Chapotín. “También debe evitar el café, y el resto de las sustancias irritantes. El té tiene xantina por eso actúa como excitante del sistema nervioso central”.

En alusión a las comidas, refiere la necesidad de una dieta balanceada, sin salsas y picantes. “Lo más importante es no hacer nada más que dormir en la cama, y preferentemente cuando sea justo la hora antes de dormir. Solo tomar los medicamentos habituales durante el día a menos que un tratamiento médico indique un procedimiento contrario”.

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