¿Premio Nobel de la Paz?

Otra vez el Premio Nobel de la Paz vuelve a encender la polémica para quienes no nos creemos las “buenas intenciones” que, hace unos años, viene moviendo el Comité que otorga este tan ansiado reconocimiento a quienes trabajan en pos de la paz y la fraternidad. Desde 1901 se viene otorgando este premio y 112 años después la fidelidad a su génesis se ve manchada por el momento, el preciso momento en que se lo han otorgado a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).

Justo cuando en Siria, después de dos años de guerra en la que ningún gobernante quería mancharse las manos, y unas semanas después de la batalla “moral” del presidente Barack Obama –también dudoso Premio Nobel, pero en 2009- contra el uso de armas químicas en dicho país, y su advertencia de intervenir en la zona frenado por el acuerdo con Rusia, el Comité Nobel Noruego se lo da a esta organización con una historia y trayectoria encomiable en la eliminación de las armas químicas desde 2007, pero vuelvo y repito no es el momento adecuado.


Tal vez yo sea un ingenuo, y es el mejor momento para darle un Nobel de la Paz a este organismo y que al resto del mundo no nos quede ninguna duda de lo valedero del trabajo y la opinión de la OPAQ, como han sido otros premios predecesores, sin ir más lejos la Unión Europea en el 2012 por “su contribución durante seis décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa”.

¿En serio la Unión Europea está haciendo una gran labor por preservar el Estado de Bienestar, las libertades y derechos de sus ciudadanos? ¿O es que yo vivo en otra Europa –paralela y maldita– donde los nacionalismos cada vez recuerdan más al nazismo y los inmigrantes sesiguen quedando a la deriva en el mar? Será que yo entiendo mal la idea de Alfred Nobel cuando fundó estos premios y dejó bien claro en su testamento, aclaro que estudie primaria y secundaria fuera de España por aquello de la comprensión lectora, así decía:

“Una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.”

Claro, según las palabras del propio Nobel, Barack Obama –acabado de llegar a la presidencia de Estados Unidos en 2009– se merecía este Premio de la Paz cuando hoy –cuatro años después– sigue teniendo abierta la cárcel de Guantánamo con prisioneros sin juzgar, dos guerras agónicas en el Medio Oriente –Iraq y Afganistán– que no han llegado a buen puerto, digan lo que digan, y cada año elabora listados con los supuestos países terroristas e inclusive, a tono con el de este 2013: Estados Unidos aún no ha destruido sus armas químicas, como tampoco lo ha hecho Rusia, ambos estados mediadores en el conflicto de Siria y que le exigen la no utilización y destrucción inmediata.

“Algunos ven el mal en el ojo del otro, pero no en el suyo”.

Había tiempos en que el Nobel de la Paz se le daba a hombres, mujeres e instituciones que sí luchaban por la paz y no lo hacían con armas en las manos, si no con sus ideas y acciones: Martin Luther King (1964), la Madre Teresa de Calcuta (1979), Rigoberta Menchú (1992), Nelson Mandela (1993) y la Cruz Roja Internacional, por sólo mencionar algunos.

El Nobel debe mover la conciencia del mundo, ¡qué la agite!, pero teniendo ya cerca el año 2015 cuando se supone vencen los Objetivos del Milenio, hay llamadas de atención más relevantes que certificar con su premio, algunos años manchados, una institución como la OPAQ. Esa asignatura pendiente debería estar ya resuelta para evitar conflictos como los de Siria o cualquier otro. La defensa de la paz no pasa sólo por acabar con una guerra, sino por propiciar el entendimiento de los países del Medio Oriente, o cualquier otro rincón.

Tal vez en 2014 vuelva a tener sentido el Nobel de la Paz, tal vez…

P.D. Como señalan en el diario 20 minutos, hay 189 países suscritos a la OPAQ, incluso Siria pidió unirse en 2012 y entró en vigor el 14 de octubre de este 2013. El 98% de las naciones apoyan la eliminación de las armas químicas, sólo “Sudán del Sur, Angola, Egipto y la República Popular Democrática de Corea ni han firmado, ni se han adherido a la convención”. Así mismo, están pendientes de ratificarla Israel y Myanmar. Y como se dijo en la entrega del premio:

“Algunos estados no han respetado el plazo, que fue en abril de 2012, para la destrucción de sus armas químicas. Esto se aplica especialmente a los EE.UU. y Rusia.”

(function(d, s, id) { var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)[0]; if (d.getElementById(id)) return; js = d.createElement(s); js.id = id; js.src = “//connect.facebook.net/es_LA/all.js#xfbml=1”; fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs); }(document, ‘script’, ‘facebook-jssdk’));

Tu opinión vale

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s