un cubano de por ahí

“Aunque se cierre una puerta, siempre se abre una ventana”, reza el refranero popular, y –como quienes me siguen- se habrán dado cuenta, este blog, mi blog personal, lleva un tiempo alejado del ajetreo semanal de publicar. Un tiempo valioso que me ha servido para repensar mi espacio, reenfocar estrategias y seguir con cuanto ha funcionado desde que estoy en la blogosfera.

Dirán que el nuevo nombre del blog es un arranque de cubanía, y sí, me he dado cuenta que lo único cierto en este mundo es el lugar donde nacimos, la tierra que nos influyó desde pequeño y con cuya visión construimos la nuestra propia, pese a evolucionar a otros lares y ver con otros ojos la realidad del mundo.
Cuba, Blog,
No pretendo ser el más cubano, para eso ya están los grandes, José Martí uno de ellos, pero sí dejar claro cuáles son mis raíces, sin repetirlo hasta el cansancio, que después de cuatro años en Sevilla, hablo de mi Cuba lo justo y sólo a quienes quieren conocer de ella mi opinión –que no tiene por qué ser la más cierta, pero es la mía- sobre lo que sucede en ese pedazo de tierra caribeña que levanta pasiones y hasta dolores de cabeza.

“¿Cómo siendo Cuba tan pequeña está en todos lados?”, me preguntó una vez un profesor de la Universidad de Sevilla, donde me quedan aún unos años para graduarme como periodista, y yo –a sabiendas de ser simplista en la explicación- diría que lo contracorriente siempre gusta, lo enrevesado, lo incomprensible. A veces ni yo mismo entiendo tantas cosas, mi país entre ellas.

En este blog, como hasta ahora, trataré de explicar lo poco que voy asimilando de cuanto me rodea, y si el día de mañana digo algo contrario a una afirmación del ayer, sepan que la vida nos va dando lecciones, los ojos siempre ven más allá de cuanto pensamos y los oídos escuchan casi todo, pero retienen lo mínimo de nuestro ambiente. Por no mencionar la imaginación que vuela demasiado alto, a veces a horas indebidas como en esas madrugadas de insomnio.

“Un cubano de por ahí” renace de los restos de aquel “el Escarabajo y la Cigarra” del inicio, de los viajes y sus consecuentes comparaciones en “Desde el Viejo Mundo”, con la certeza de que siempre estamos en fase beta y quien diga “yo soy así y nunca cambiaré” es porque no lo intenta y no comprende que esa fase no es sólo aplicable al lenguaje informático. Somos mejorables hasta en el más mínimo detalle.

Fiel a la ley del mínimo esfuerzo o peor a terminar las cosas en el último momento, escribo esta re-presentación a sólo unas horas de publicarla, quizás son los malos hábitos de ir contra el cierre de la edición, ese tiempo en Juventud Rebelde me sigue definiendo y siempre lo hará.

Se queda mucho en el tintero, va siendo hora de actualizar ese tipo de frase ¿en el teclado, mejor?, tengo también sitios pendientes por visitar y otros muchos post prometidos que espero en esta nueva etapa escribir sin problemas. La cita –y sí estoy terminando como una publicidad barata- será semanal, nos vemos 😉 

P.D. 

Si hay algo que nos representa a los cubanos en cualquier lugar, y no lo digo sólo por el ritmo y el baile, es la música. El cantaautor David Torrens es uno de esos que vivimos fuera de la isla y como dice en esta canción no es “ni de aquí, ni de allá”.

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