Intenciones

Cada día leo uno y otro y otro post más sobre blogs, social media y los community manager, leo muchas otras cosas también, pero entre mis fijos están esos temas. La obsesión por perfeccionar cuanto escribo en este blog y sobre todo la necesidad de estar al tanto de las últimas novedades, en lo que -me apena decirlo- puede ser mi única posibilidad de empleo: Internet, choca con el objetivo para el cual nacieron estas páginas allá por 2009. 
Entonces no me bastaba Juventud Rebelde para hablar de lo que en verdad quería, de hecho mucho contenido entonces no publicado ni tan siquiera en este blog, hoy lo recupero por su valor documental para conocer mi isla. Como el Escarabajo y la Cigarra cree este espacio que luego evolucionó a Desde el Viejo Mundo, pero sin perder en un principio el carácter personal y “desmedido” de mi sitio personal, aunque la autocensura siempre esté presente. 

Si antes publicaba libremente, midiendo claro está algunos temas y palabras, a estas alturas pienso mucho más cuánto escribo para tratar de dar lo mejor de mí como periodista y fotógrafo, pero dejando de lado mucha soltura y relax a lo hora de hablar con quien se asome a leerme. Escribo para que me lean, no soy de aquellos que dicen no escribir para nadie, sería imposible hacerlo y creo que por eso he fracasado tantas veces un diario personal. No concibo escribir algo para después no poder publicarlo.

A veces escribo sin saber tan siquiera lo que diré, pero con una idea fija que la noche anterior me robó minutos de sueño e incluso horas, por suerte ahora me auxilio de mi móvil para dejar grabado algunas de ellas y recuperarla, luego, del baúl de los recuerdos. Soy desorganizado, como la mayoría de mi generación, algunos dicen que es propio de la juventud y ya voy picando los 25 con ligeros cambios, pero en esencia sigo siendo un desastre.
Un blog no es un desastre, pero tampoco es un medio convencional: esquemático, aburrido, con secciones fijas y que piensa más en cuánto va a ganar que en dónde está la verdadera noticia para motivar al lector. La diferencia entre un blog y los demás medios tanto digitales, como los convencionales, radica en la libertad para expresarnos como en la sala de nuestra casa. Eso sí, no cuando estamos solos y totalmente desinhibidos, sino cuando disfrutamos la buena compañía de amigos para decir cuánto pensamos y sentimos respecto a cualquier tema
Bien sea con fotos, textos, música, videos, viajes, alegrías, cabreos generalizados o simplemente una frase de esas tantas que se han dicho y seguiremos diciendo -algunos lo llaman plagio-, en el blog dejamos ver cómo somos y cómo queremos ser
Desde el Viejo Mundo sigo descubriendo quién quiero ser y espero este blog me ayude en este camino hoy incierto del buen periodismo, pero en especial para ser -como dijera Ryszard Kapuscinski– “buena persona”, nos vemos.  
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