Fachada bipolar

Norte o sur, derecha o izquierda, comunismo o capitalismo, ricos o pobres, gobierno o pueblo, azules o rojos, demócratas o republicanos, revolucionarios o disidentes, conservadores o laboristas, el día o la noche… La lista de dualidades sería inmensa y no alcanzaría este blog para enumerarlas todas. Desde lo más simple hasta temas de economía o política, se presentan “casi siempre” con dos opciones, aunque realmente tiene muchos más ángulos disponibles.

Tal parece que el mundo es tan fácil como para reducirlo a dos visiones, tampoco es difícil debo dejarlo claro. Pero los medios de comunicación y quienes han construido la historia –ahí tenemos otra dualidad: vencedores y vencidos- se han encaprichado en presentar sólo dos caras de la vida como si de una moneda se tratase. ¿Acaso creen que los ciudadanos tienen tan poca educación como para tragarse el cuento?

Ni tan siquiera el Lobo feroz era tan malo, ni la Caperucita Roja tan buena. Desde pequeños es necesario crear una clara distinción entre lo bueno y lo malo, pero persistir en ese modelo sin dar matices a lo largo de la vida denota –a mi entender- pobreza por nuestra parte y la sociedad, sea cual sea, empeñadas en presentarte su realidad como la mejor posible.

Todavía recuerdo a mi profesor de Historia en la Secundaria Básica, cuando tenía 12 años y todas las biografías de héroes empezaban con “era bueno”, mientras quienes estaban en contra de Cuba “eran malos”. Mi maestro nos prohibió utilizar esos dos adjetivos para dejar a los hechos históricos que demostraran por sí solos quienes eran lo uno o lo otro. Al final la esencia era la misma, pero descubrimos más matices de los hombres que hicieron historia.

Demás está decir que al dejar Cuba aparecieron otros muchos más calificativos para quienes yo consideraba “héroes”, no obstante se descubrían ante mí como hombres reales, humanos como cualquiera pese a las muchas caras posibles.

En la política sucede igual, imposible en algunos países porque hay un solo partido, pero otros como Estados Unidos e Inglaterra se empeñan en dos versiones  para las mismas políticas con ligeras variaciones en la fachada. Después del 99% los estadounidenses demostraron su poca confianza en sus opciones políticas, pero son pocos los políticos fuera de los demócratas y republicanos, además en la mayoría de los casos pertenecían anteriormente a uno de ellos.  Con la cantidad de animales que hay, sólo se reducen al burro demócrata o al elefante republicano.

Aquí en España, aunque hay más de una afiliación política, sólo parecen importar el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Como demostró el anterior gobierno de Zapatero y el actual de Rajoy, aplican las mismas políticas en cuanto a temas económicos se refiere y no les tiembla la mano al recortar de los servicios sociales mínimos que debe brindar el Estado.

Los otros partidos políticos suelen nombrarse como formaciones minoritarias, pese a existir muchas a nivel nacional o autonómico. El juego político está en manos de dos caras –aquí sí lo digo- de la misma moneda, pues al PP le sobra lo de Popular y al PSOE lo de Socialista, Obrero y bueno Español en ocasiones.

Con la cantidad de opciones que hay en el mundo, seguir mirando con dos únicos prismas la realidad y por tanto la vida, es una pobreza de quienes “articulan” cuánto se dice y decimos, nos vemos.

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