Martí, el Apóstol (II)

A sólo una semana de los 160 años del natalicio del Apóstol cubano, José Martí, continuamos con las opiniones sobre el Maestro por Camilo García López-Trigo, si aún no te has pasado por su blog K1000G, así se define en estas “palabras importantes (sin orden): Cuba, La Habana, Camagüey, Revolución, socialismo, participación, emancipación, sexo, cultura de paz, amistad, inclusión, diversidad, honestidad, debate, respeto, sencillez, conocimiento, trabajo, responsabilidad.”
Y así recuerda Camilo su experiencia con José Martí: 

Más allá de eso, a él le debemos el concepto de patria más acabado: Patria es humanidad. Y, con su larga visión política, el más completo sentido de nuestra independencia: Cuba debe ser libre de España y de los Estados Unidos.

Con el mismo sentido, fue capaz de alertar: Viví en el monstruo y le conozco las entrañas, y mi onda es la de David. Y, desde mis años de adolescencia, nunca he podido olvidar aquello que repetían todos los domingos, al empezar una gustada serie de televisión: Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso, lo que se ha conocido como su testamento político, momentos antes de salir a morir al campo de batalla en Dos Ríos.

Más tarde, otras personas influyeron en moldear mi idea de este hombre-Apóstol. Noel me enseñó la profundidad de su pensamiento, Rolando me mostró la impresionante labor que realizó como diplomático, Annia me lo reveló en esa compleja combinación de radical y sensible, René me habló de su bronca con Maceo y Máximo Gómez por una República justa, Fernando me proyectó un ser humano tan cercano como un amigo muy conocido, Julio César me demostró su firme lección de civismo para la Cuba nueva y Cintio me argumentó toda la fuerza moral de su legado, síntesis de lo más puro del pensamiento cubano del siglo XIX y guía de la patria, para quienes vinimos después.

Ya de adulto, profundizando en teorías políticas, en él encontré uno de los más claros pensamientos sobre el poder: No bien nace, ya están en pie, junto a su cuna, con grandes y fuertes vendas preparadas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de los padres, los sistemas políticos. Y lo atan: y lo enfajan: y el [ser humano] es ya, por toda su vida en la tierra, un caballo embridado. Y también encontré entre los conceptos de libertad –ese término tan controversial–, el más completo: La libertad es el derecho que todo [ser humano] tiene de ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía.

Ahora, al cumplir ya mis 44 años, me resulta difícil entender cómo ese hombre, pequeño, delgado y aparentemente frágil, que habló de todo y trascendió fronteras con su pensamiento, pudo haber hecho tantas cosas en sólo 42 años, a tal punto de poder recurrir a él ante cualquier circunstancia.

No me queda más remedio que acompañar a las Hermanas Martí en eso que oía de niño –apenas sin comprenderlo bien– en un programa de las 4 de la tarde de la ya desaparecida Radio Liberación, donde se les escuchaba cantar: “Martí no debió de morir, ¡ay!, de morir…”. Y resulta contradictorio porque, de hecho, me doy cuenta que no ha muerto… pues él mismo dio la clave de su inmortalidad cuando dijo: La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.
Anuncios

Tu opinión vale

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s