Santa Clara, ¿Santa?

No hay palabras para agradecer esta colaboración a una de las mejores cronistas que ha dado mi isla en los últimos tiempos. Desde su blog Botellas al mar reparte abrazos un día sí y otro también a quienes andan perdidos en el mar de Internet, imposible extenderse cuando sus palabras, su manera de escribir, hablan de ella palabra a palabra. Ya quisieran muchos, yo uno de ellos, tener la facilidad y la soltura para lanzar botellas como esta. Gracias Leydi.

ADVERTENCIA: No me hago responsable de la adicción natural que causan las crónicas de Leydi. En caso de dependencia severa se recomienda su blog, un centro de rehabilitación para quienes no saben decir te quiero, gracias o dar un abrazo porque sí 😉

Dice un amigo que SantaClara es una ciudad prostituta –o prostituida. Le pregunto por qué. Me dice que le abre las piernas a todas las modas, las tendencias, los movimientos artísticos, literarios, que acoge varios estratos sociales y que hasta tiene un adjetivo que la identifica: es tolerante.

Tolerante. Y menciona varios lugares donde la ciudad tiende –según él- a prostituirse. Señala el Mejunje, un centro cultural que desde hace más de 15 años aboga por la diversidad sexual, cultural… y donde las paredes del patio están pintadas de grafitis, y me muestra uno que dice: “no a la prostitución, sí al sexo gratis” y en la cafetería del lugar hay una escultura hermafrodita. Me pregunta si este no es suficiente ejemplo.

Habla del reparto Condado, famoso por su marginalidad, pero donde puedes ir a comprar cualquier cosa que se te ocurra. “¿Qué quieres, un pedazo de cometa, un casco de astronauta, un avión de la II Guerra Mundial?, me dice, ¡pues ve al Condado!”

Sigue, y menciona el malecón. Sí, porque Santa Clara es la única ciudad de este país que no tiene mar, ¡pero tiene malecón! Y el “malecón” en cuestión es el muro que colinda con el teatro principal, y donde se reúnen muchos jóvenes a tocar guitarra, fumar, conversar, y llamarle malecón a ese espacio que queda a más de 50 kilómetros del mar.

Me expone además, que en esta ciudad vienen escritores a buscar sus “musas” y cantantes a decir que como este público hay pocos… ¿nunca te has preguntado qué pasa? –me cuestiona- y me cita un caso más sustancial para él: imagínate que a los integrantes del equipo provincial de beisbol los hospedan en otro municipio, a kilómetros de distancia, para que “puedan descansar”, sino las novias no los dejan…

Cuando yo lo dijo -exclama entre indignado y asombrado- que esta ciudad de santa nada más tiene el nombre. 

El Mejunje, Santa Clara, Cuba

Bar Tacones Lejanos, Santa Clara, Cuba

Santa Clara, Cuba, hermafrodita

Santa Clara, Cuba, prostitución

Santa Clara, Cuba malecón
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2 Comments

  1. Gracias a ti. Sabes que antes de tener mis botellas al mar leía tu Desde el Viejo Mundo -desde que era El escarabajo y la cigarra. Tú también creas adicción. Que me publiques en tu blog es un orgullo! 😉

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