Nombres

“La suerte mía es que me hice periodista -es decir, me estoy haciendo-, porque otra cosa no sabría hacer en mi vida. Ahora, por cierto, la palabra periodista está en peligro de extinción -como las cotorras-, para dar paso a un nombre más… postmoderno, más ondoso, con más swing: comunicador social. Es una onda más actual, que está de moda como el pelo corto, los géneros y el marketing.” 
Con su peculiar sentido del humor Manuel González Bello abordó en su sección sabatina de Juventud Rebelde lo que hoy llamamos spanglish y va mucho más allá del simple tomar una palabra de otro idioma porque suena bien, como si el Español no tuviera un inmenso y riquísimo vocabulario para todas las situaciones de la vida. Hoy el Maestro estaría espantado con la aceptación de palabras como tuitear y tuitero por la Real Academia Española, aunque prefiero imaginármelo con una cuenta abierta y dando excelente clases de periodismo a cualquier persona interesada.
Soñar no cuesta nada. Aprendamos de sus textos que es su mayor legado. Y continúa: 
“Ahí tienen ustedes: el marketing. Jamás podría dedicarme a esos menesteres, porque carezco de imaginación y no marcho con los tiempos modernos, como diría Carlos Chaplin. Sobre todo para los nombres. Sí, porque el marketing y la publicidad requieren de nombres que vendan, que impacten en el mercado. 
Havana Club logo
El Ron de Cuba, lleva Havana en “english” también 
En la edición de ayer -se refiere al Juventud Rebelde-, por ejemplo, se anuncia la presentación del grupo musical Havana Tonight, así con v, en English. Eso sí es tener sentido del mercadeo (perdón, del marketing). A mí no se me hubiera ocurrido. Yo, en mi ignorancia, lo hubiera nombrado Habana de Noche. Un nombre que no vende, que no comercializa. Claro, es posible que el nombre genere algunas confusiones en el público. Digamos que en Bauta tal vez pensarían que se trataba de un grupo inglés o norteamericano; y si por casualidad el grupo se empata con un fasten, el público extranjero pensaría que en Cuba hablamos English. Pero esos son detalles secundarios. 
Antiguamente, cuando bebía ron, de vez en cuando iba a drinkiar unos tragos al Brindis, un bar de Infanta y Manglar. Me gustaba el lugarcito porque siempre uno encontraba un viejo que hacía cuentos interesantes del recinto bebestible, más antiguo que la Havana misma. Además, el nombre era un vacilón: Brindis, una onda festiva, de homenaje. 
Ah, pero los tiempos modernos y el marketing no creen en historias ni en cuentecitos. Así que una noche llego a darme un traguito y veo un nombre nuevo: Don Pepe. Bien español, con su Don y todo. Y hasta más musical, por aquello de Don Pe-pe, Don Pe-pe que los niños tocan en el piano. 
A veces me pregunto: Bueno, ¿y si tengo que dejar el periodismo y entrar en el mundo de la comercialización? Y entonces me pongo a hacer pruebas conmigo mismo, a imaginar nombres. Ya se me han ocurrido algunos que yo creo que pegarían en el público.  Por ejemplo, la cafetería La Pelota, que lleva siglos en 12 y 23, pudiera llamarse The Ball Esquina. ¿Y Coppelia? Ese es un nombre en desuso; mejor sería nombrarla Fresa and Chocolate Icecream. Estoy aprendiendo: ahí utilizo la popularidad de la película para vender helados. 
Los puestos de vianda o vendutas no se conocerían por esos añejos vocablos, sino por otros más modernos. Podría ser, por ejemplo, Serviviandas. Sería maravilloso escuchar a mi vecina Flora: Oye, Manolo, llegaron plátanos burros al Servivianda.  Para los grupos musicales también he creado nombres. A un grupito de son de tres por quilo le buscaría uno que atrape al público: The Stranger Boys’ Son. En English, para penetrar el mercado extranjero (o en divisas, que no es lo mismo pero es igual). O también pudiera ser en español. Por ejemplo: Azúcar Refino, que es bien original y a nadie se le ha ocurrido algo semejante. 

Claro, estos nombrecitos son una prueba, un entrenamiento. Tengo que recorrer La Habana y otras ciudades para ponerme más en onda con esos nombres que tan bien le vienen a nuestra identidad, a nuestra cubanía, y que de paso demuestran que estamos abundantes en expertos en marketing, yes or not?

(publicado el 6 de noviembre de 1999 en el diario cubano Juventud Rebelde)
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