Carta a los abuelos Antonia y Bartolomé

Abuelos Antonia y Bartolomé, tras casi un año los sentimientos tienen que estar encontrados y bloqueados en el corazón. La mirada sobre Ruth y José, y sobre su padre, vuestro hijo, nos rompen el corazón y nos lleva a afirmar que el mal existe. A nivel personal – la muerte de vuestros nietos-, a nivel institucional –desahucios, paro, diferencias abismales entre la utilización de los recursos, aborto…- y a nivel mundial –guerras, crisis provocadas para conseguir mayor riqueza y poder, hambrunas (sobre todo en África).

El mal existe, José Bretón lo ha demostrado, y no se le puede atribuir sus causas a deficiencias mentales, sociales… el mal existe. La cara del asesino de Oslo, Anders Behring Breivik, refleja como el corazón del hombre puede llegar al horror más absoluto ¡y lo más grave es que no muestra arrepentimiento, sino que lo razona!

Durante estos meses no hemos escuchado vuestras declaraciones, sabemos que asististeis a la marcha que se realizó en Córdoba el pasado 31 marzo, pero sería necesario un gesto de justicia, de ternura, de dolor, de lágrimas por vuestros nietos cuya muerte es la peor que se puede experimentar, a manos de su propio padre.

Un hijo duele mucho pero pierde su categoría de hijo, heredero, parte de la familia, cuando la ataca desde su futuro, desde lo más inocente, desde lo más preciado, que son los niños.

Me resisto a pensar que no os duela este sufrimiento, que no tengáis el alma rota ante lo evidente y cruel.

Las víctimas de Oslo, las quemadillas, Marta del Castillo, Mariluz… Solo el año pasado fallecieron en España, un total de 15 menores de edad por homicidio doloso o asesinato y de ellos, seis eran niñas. En lo que va de 2011, dos niños han sido asesinados.

El mal existe, pero es posible acabar con él, destruirlo, aniquilarlo, pero solo se puede hacer desde la familia, desde los que educan, apostando por valores que transformen la persona y la hagan ser hombres y mujeres con el corazón abierto. Solo la familia puede volver a reconstruir esta sociedad enferma que valora más la economía que las personas.

¡Qué éxito tan grande es llegar a Marte! Ya no hay hambre en el mundo, ni gente en la calle, trabajo completo para todos, y el agua llega a todos sitios, todos tienen acceso a la educación y a la justicia sin pervertir, nadie es despojado del derecho a la salud… por tanto ¡podemos ir a Marte! Antes estábamos en la Luna, ahora podemos decir que estamos en Marte, porque en la realidad del mundo no estamos. Reflexionemos ante la injusticia generalizada, aplaudida y difundida en los medios y aceptada por todos como irremediable.

Seguirán muriendo niños y destrozando familias sus muertes, pero solo espero que Antonia y Bartolomé estén a la altura de su condición de abuelos ¡qué papel más duro les ha tocado!No quisiera estar en su situación, aunque este momento es tiempo para tomar partido ¿o quizás eso es imposible?


Que descansen en paz, dos ángeles onubenses velan desde el cielo, sus sonrisas siguen clavadas en nuestras retinas.


CARTAS ABIERTAS
 es firmada por un amigo que prefiere el anonimato, tiene libertad plena para expresarse en este espacio que le cedo de mi blog. Nos vemos.


ENLACE: Ruth y José www.ruthyjose.com
Detalles de este caso en el diario El País
Cronología del caso por RTVE

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