Mi familia cuentapropista

Para quienes no son de Cuba, cuentapropistas según la Ecured son los trabajadores que “no se encuentran subordinados a la administración de una entidad laboral”. En España serían los llamados autónomos y en escalas mayores, en casi todo el mundo, la llamada propiedad privada, pero en la isla sería imposible hablar de ese tipo de propiedad. 
Cuba desde 2011 ha visto como aumenta el número de trabajadores por cuenta propia, o cuentapropistas, amparados por la legislación del país y una serie de derechos y deberes que los equiparan con cualquier otro trabajador del Estado. En mi familia ya mi abuelo con más de 70 años en las costillas trabaja por sí mismo hace muchos años, arriesgándose incluso a que le decomisaran lo poco que vendía: maní y caramelos.
Ahora, lo puede hacer sin problemas, pagando las tasas impuestas y cotizando incluso para la seguridad social, pero como supondrán ya él la cobra, así que no tendría mucho sentido. En cambio, mi tía quien nunca en su vida ha tenido un trabajo estable, sigue vendiendo sus cigarros sueltos y en cajetillas para la gente del barrio que no encuentra cafeterías abiertas o no puede ir a comprar por pesos convertibles -unos 20 pesos más que los normales- ¿acaso ha sido normal alguna vez?
Con la  nueva legislación de 2010 y 2011, una para aprobarlo y la otra para ponerla en vigor respectivamente, mi familia cuentapropista se extendió a mi papá, mi hermano e incluso mi querida madre se está planteando la posibilidad de trabajar en su casa, pero esperemos que el agua no llegue al río.
Mi padre, con más de 20 años trabajando para las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ahora está muy contento desde su quiosco o estanco, vendiendo útiles del hogar: escobas, fregadero, cepillos y cualquier otra cosa que se necesite. Aquí en España diríamos que estamos en un chino, mi casa todo un chino 🙂 Además, como si eso pareciera poco, también ha montado una cafetería en el lateral de la casa que abre casi todos los días.
Para llevar adelante el quiosco supondrán que necesitaba la ayuda de alguien que le suministre los artículos del hogar, y como vivimos -bajo a tierra, yo vivía- al lado de una parada, un hombre le propuso la venta por un 18 o 20% de cuánto pusiera en manos de otro al día. Parece muy justo e incluso si no me equivoco, le pagan unos 500 pesos mensuales.
Seamos claros, eso ya existía antes de 2010 aunque no fuera legal y el Estado cubano de manera inteligente ha evitado el incremento del mercado negro. No digo que aún se haya erradicado del todo, pero sin dudas con la apertura del trabajo por cuenta propia son muchos los que no trapichean por debajo de la mesa, cuando pueden ser igual de legales que su vecino médico o ingeniero.
Desde el diario Granma informan que los trabajadores por cuenta propia suman unos 385 mil en mayo de 2012. Y hacen hincapié en que los que más siguen creciendo son quienes se dedican a la gastronomía y la elaboración de alimentos. Recuerdo como siempre deseaba encontrar un buen sitio para comer, de calidad, y al final de la búsqueda, llegaba a la cuenta de que debía ser propiedad de alguien, si no la calidad se iba al suelo. 
Hoy Cuba va en el sendero del cambio, esperemos que pronto llegue a más, sin perder la raíz del sistema, pero conscientes de la necesidad imperiosa de la ayuda del exterior.
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