Semana Santa en detalles

Desde su blog Lo menos visto, mi colega @sanfriski elaboró una extensa referencia a la Semana Santa sevillana, una especie de enciclopedia gracias a las informaciones de Internet. ¡Qué fuera de nosotros sin ella! Sin Internet, aclaro.

Semana Santa de Sevilla
Los nazarenos FOTO: Fotografías-Sevilla.com

A partir del 1ro de abril comienza esta sagrada celebración que convierte a Sevilla en el sitio idóneo para reunir los creyentes y no creyentes. Un espectáculo impresionante que como dice Laura Vivero es un arte audiovisual “puesto que son museos al aire libre, tallas llenas de arte, donde unos hombres cargan sobre sus cuellos tantos kilos de peso como el que lleva a su hijo a caballito.”


Continúen con Lo menos visto, desde el Viejo Mundo trataré de seguir -en el margen de lo posible- algunos pasos de los tantos que inundan Sevilla en Semana Santa:

Y diréis, ha dicho audiovisual, puedo entender el visual, pero ¿el audio?, pues sí señores, muchísimas son las hermandades que llevan bandas de música tocando detrás de las imágenes, verdaderos artistas de las cornetas, trompetas, tambores, flautas, trombones, oboes, un sinfín de instrumentos. La música es increíble si la unimos a ese museo andante que es cada paso y ver como esos costaleros sudan hasta la última gota de sudor que tienen para mecer a su Cristo/Virgen al son de la banda.
Aunque durante la Edad Media ya existieron cofradías, no es hasta el siglo XVI cuando se consolidan las hermandades de pasión o penitencia como asociaciones que veneran la pasión y muerte de Cristo y le rinden culto con una salida procesional. En sus comienzos, las cofradías sevillanas hacían estación de penitencia a iglesias o conventos cercanos a su templo. En el Sínodo de 1604, el cardenal Fernando Niño de Guevara estableció algunas normas que forman el germen de la actual Semana Santa de Sevilla: las cofradías quedaban obligadas a realizar la estación de penitencia a la catedral y las de Triana debían realizarlo a la Iglesia de Santa Ana, debían vestirse túnicas sencillas de lienzo basto y se prohibía a la mujeres disciplinarse.

Palacio de san Telmo, Sevilla
Palacio de San Telmo. FOTO: La Gubia y el Tas

Durante el siglo XVIII la Semana Santa atravesó una profunda crisis, a causa del decaimiento económico y demográfico de la ciudad de Sevilla, de tal manera que en la primera mitad del siglo XIX, todo indicaba que las cofradías estaban a las puertas de su desaparición definitiva. Hacia 1850 solamente había cofradías en la calle el jueves santo y durante la madrugada y tarde del viernes santo. A finales del siglo XIX, en el periodo de la restauración borbónica, las cofradías resurgen en número y esplendor y se empieza a considerarlas un atractivo turístico para la ciudad y su economía.


A este nuevo auge no es ajena la instalación en Sevilla de la “corte chica” de Luisa Fernanda, hermana de la reina Isabel II, y su esposo, Antonio de Montpensier, en el antiguo colegio de marineros de San Telmo. Ellos favoreciendo la celebración de la Semana Santa, impulsando hermandades como Montserrat o La Lanzada, creándose en esos años la tradición del Santo Entierro Magno, que desde entonces se realiza cada cierto número de años, sin una periodicidad fija.

Semana Santa de Sevilla
Libro de reglas

En el siglo XX, durante el gobierno de la Segunda República se experimentó una fase de enfrentamiento social y político que perjudicó la celebración de la Semana Santa. El año 1932 las Juntas de gobierno de las hermandades tomaron la decisión de no salir en procesión, el entonces alcalde José González Fernández de Labandera, sabedor de la trascendencia de esta medida, trató en sus declaraciones de estimular la normalidad de las procesiones y garantizar su celebración. La hermandad de la Estrella fue la única que, contraviniendo el acuerdo del conjunto de las hermandades, hizo procesión el jueves santo, produciéndose varios altercados de carácter violento durante su recorrido, el incidente más grave fue protagonizado por un militante anarquista que disparó contra el paso de la virgen.


Semana Santa de Sevilla
Bocinas

En esta decisión de no salir en procesión, tomada por las hermandades, se combinaron por una parte el temor a los posibles incidentes que pudieran producirse y por otra la utilización de la suspensión como herramienta política contra las disposiciones del gobierno republicano. Durante el año 1933 se repitió la decisión y ya en 1934, tras el triunfo de la CEDA, 14 cofradías volvieron a salir de sus templos durante las fiestas.


Debido al aumento de cofradías, que ya pasaban de las 57, se decidió en un momento determinado que las nuevas no realizarían carrera oficial, saliendo el Viernes de Dolores en recuerdo a los Dolores de la Virgen María y el Sábado de Pasión, sin embargo en 2007, se autorizó la salida de la Hermandad del Carmen Doloroso el Miércoles Santo, en 2008 se autorizó también el Lunes Santo la Hermandad de San Pablo y en 2010 la Hermandad del Sol, del barrio del Plantinar, en la tarde del Sábado Santo.

RECORRIDO Y CARRERA OFICIAL

Semana Santa de Sevilla, carrera oficial

Primitivamente las hermandades de Sevilla realizaban su recorrido por los alrededores de las iglesias donde tenían su sede. En 1604 se estableció la obligación de que todas las cofradías tuvieran que acudir a la Catedral en su recorrido, excepto para las que tuvieran su sede en Triana que debían dirigirse a la Iglesia de Santa Ana. En 1830 la hermandad de la O, fue la primera en atravesar el entonces existente puente de barcas para dirigirse también la Catedral. 

Semana Santa de Sevilla, Ave de la Constitución
Se denomina Carrera Oficial al itinerario común que deben seguir todas las Hermandades en su trayecto hacia la Catedral. Marcada oficialmente por el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, comienza en la plaza de la Campana, continúa por la calle Sierpes, la plaza de San Francisco y la avenida de la Constitución, terminando en la Catedral, a la que acceden por la denominada puerta de San Miguel, abandonándola por la puerta de Palos. Al inicio de la Carrera Oficial, en la Campana, se sitúa el palquillo del Consejo de Cofradías, presidido por el presidente del propio Consejo, y en el que las Hermandades solicitan la venia para realizar su recorrido. El orden teórico establecido de paso de las cofradías por la Carrera Oficial es el inverso a su antigüedad, excepto en la madrugada en que el sentido es al contrario. Aunque razones de organización y de horario alteran este orden en distintos casos.

Cabildo de Toma de Horas

Semana Santa de Sevilla
FOTO: ABC de Sevilla

Para organizar el paso de las cofradías por el centro de la ciudad, se estableció en 1604, el denominado Cabildo de toma de horas, protocolo donde se reglamentaba la sede canónica de cada hermandad, el día y hora de su salida, así como las calles que debía transitar en su recorrido. Con el tiempo se añadió a este acto la totalidad del itinerario de cada Hermandad y varios puntos de control horario en su recorrido.


El procedimiento se desarrollaba en sus principios en la Capilla de las Doncellas de la Catedral, el Martes Santo, estando presente todos los Hermanos Mayores, a veces también los Mayordomos (en estos momentos ocupan ese lugar los Diputados Mayores de Gobierno). Entre 1844 y 1880 se realizó en el antecabildo catedralicio y a partir de 1880 pasó a celebrarse el Sábado de Pasión. Durante el siglo XX se ha celebrado en distintos puntos de la Catedral, llevándose a cabo actualmente en la Capilla Real ante la Virgen de los Reyes. También se ha cambiado el día de convocatoria al domingo previo al Pregón de Semana Santa (siete días antes del Domingo de Ramos). Con el transcurrir de los años este protocolo se institucionalizó y terminó conociéndose con el nombre determinado en estos momentos.

El cortejo procesional

Semana Santa de Sevilla
Senatus

Las procesiones de la Semana Santa se abren con la Cruz de Guía, que suele ir acompañada de una pareja de nazarenos con faroles. A partir de la cruz de guía comienzo el cortejo de nazarenos que portan cirios o cruces como penitencia, los tramos de nazarenos van intercalados por el conjunto de insignias; las más habituales son el llamado Senatus, en memoria del ejercito romano que custodiaba a Cristo; las banderas que acompañan a cada paso y que suelen tener colores pasionarios o marianos; el simpecado, en defensa del dogma de la inmaculada concepción; el libro de reglas y el estandarte. El cortejo de nazarenos suele finalizar con las bocinas que anunciaban el paso, la presidencia y tras la misma vienen los acólitos y los pasos.



Los estandartes

Semana Santa de Sevilla
Estandarte

Los estandartes son las insignias más características, formadas por una gran tela, generalmente de terciopelo y de un color representativo de la Hermandad, que se recoge en forma ovalada y decorativa sobre una barra de plata repujada y rematado siempre por una cruz o crucifijo pequeño. La tela tiene bordado el escudo de la hermandad.


Los nazarenos

Los nazarenos son los hermanos que acompañan a los pasos durante el transcurso de la “Estación de Penitencia”. Cada Hermandad tiene establecido en sus reglas fundacionales las características del vestuario de los nazarenos, en lo relativo a túnica, zapatos, insignias y complementos. El nazareno puede llevar cirio, vara, insignia, farol o una cruz sobre el hombro.

Los pasos

Semana Santa de Sevilla
Cruz de guía

Constituye el centro de toda la procesión, formado por un conjunto o grupo de imágenes que representan la Pasión. Lo más habitual es que las cofradías tengan dos pasos, el primero de Cristo, que puede ser un “nazareno” (Jesús con la cruz a cuestas); un Jesús crucificado o un “misterio” (representación de un episodio de la Pasión protagonizado por Cristo). El segundo de los pasos suele llevar una representación de la Virgen bajo palio, en algunos casos la Virgen va acompañada por otra imagen como por ejemplo la imagen de la Virgen de la hermandad de la Amargura, acompañada de San Juan Evangelista.


Semana Santa de Sevilla
Simpecado

Hay algún caso de cofradía con tres pasos y también alguna con solo uno como Santa Marta o La Mortaja. El tamaño actual de los pasos oscila entre 2,20 y 2,40 metros de ancho y los 3,50 a 5,5 metros de largo.


El paso consta de una parihuela cubierta con unos faldones de terciopelo. Sobre la parihuela se sitúa una peana construida en madera noble, denominada canastilla que suele estar tallada en estilo barroco, aunque se pueden encontrar también algunas en estilo neogótico, renacentista o romántico. Sobre la canastilla se encuentran las flores, la iluminación formada por candelabros, hachones o faroles y por último las imágenes.

Los costaleros

Semana Santa de Sevilla

Los pasos son llevados por los costaleros, que es el nombre que reciben, cada una de las personas encargadas de llevar sobre sí o cargar una de las imágenes o pasos que forman parte de los cortejos procesionales durante la Semana Santa. Desde los años setenta del pasado siglo, los costaleros suelen ser hermanos de cofradía, con anterioridad eran la mayoría eran cargadores profesionales del puerto de Sevilla.


Los costaleros cargan el peso sobre su cuello, sobre la séptima vertebra en concreto, protegen esta zona con una tela llamada costal que suele ser de arpillera, las zonas adaptadas para que los costaleros carguen el peso son las trabajaderas.

El capataz

Semana Santa de Sevilla

El capataz es la persona responsable de conducir un paso en Procesión, jefe de la cuadrilla de costaleros a los que manda y ordena con su voz, su vista, su tacto y arte. Se le puede ver siempre en la parte delantera del paso, al cuidado del llamador con el que hace ejecutar sus órdenes. Hay capataces famosos que han creado escuela, y un estilo a la hora de llevar los pasos. Familias como los Ariza o los Santiago, los Villanueva, Bejarano (famoso por darle los andares que llevan el Gran Poder o La Lanzada), Salvador Dorado “el penitente”, “Rafael Franco”…


El llamador

Semana Santa de Sevilla
El llamador

Elemento ubicado en la parte frontal del paso, es un aldabón de metal, de oro o plata, hecho de forma artística con motivos religiosos relacionados con la hermandad. Es el instrumento que utiliza el capataz para ejecutar las órdenes que previamente ha dado a los costaleros. El llamador también es conocido como “martillo”, sobre todo en el mundo de los capataces y costaleros.


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