Sé lo que hicisteis

EL ÚLTIMO VERANO, o sea este que acaba, y es que ya el sabor a playa y relax se cambia por la rutina de la casa, el estudio y el trabajo. Por doquier llega a su fin, si bien ya en algunos puntos del planeta han empezado las clases, y en España será a mediados o finales de septiembre cuando comiencen las clases. 
Yo estoy de vacaciones hace mucho tiempo, aunque entre los estudios para la selectividad, las clases de inglés y este blog, permanecía ocupado antes del período oficial. En julio y agosto he ido a muchos sitios de la península ibérica para confirmar que hay encanto dondequiera en este país. 
Desde Salamanca a Los Pirineos, he tenido una hoja de ruta bien extensa que incluyó León, Burgos y de pasada Zaragoza. Entre las montañas de Berlasque, pese a la belleza del paisaje y tener Internet en la plaza del pueblo, la estancia para un “citizen” como yo fue un tanto difícil. 
El aire de las montañas y el desahogo de gente, imposible en la ciudad, me vino muy bien. Una semana intricando en las montañas pirenaicas, con un frío en pleno verano que parecía invierno, fue toda una experiencia. Si en Sevilla la temperatura llega a los 50 grados, allá arriba bajaba hasta 7. No lo podía creer. 
Con agosto, le tocó el turno a la playa, el destino preferido por todos en estas fechas. Si bien el agua del mar me recuerda muchísimo a Cuba, solo estoy en el agua el tiempo suficiente para decir me bañé y ya está. Nada de tomar el Sol a las 12 del día y después estar como un camarón tostado.
La pasé bien, pero la diferencia con la ciudad es abismal, creo que la variedad de las urbes, el ver constantemente edificios, catedrales, calles con historia y llenas de vida da ventajas al veraneo entre ladrillos y el ruido ensordecedor, sobre todo para mí que aún estoy ávido por conocer. 
Cierto que el bullicio de las olas con los bañistas y turistas de toda Europa en las playas supera muchas veces al ajetreo citadino. Yo personalmente prefiero la tranquilidad de la casa, antes que cualquier tumulto sea de la naturaleza que sea. 
Aunque yo no soy el mejor para aconsejar cómo pasar el tiempo libre: con mi portátil, la tele, algún juego o libro de vez en cuando me entretengo como el que más. Después de estas vacaciones ratifico que mientras más balanceadas sean, mucho mejor. Entre playa, ciudad, montaña podemos encontrar disfrute en su justa medida. 
Lamentablemente no todos podemos tomar vacaciones y es un poco egoísta de mi parte decir que no la he pasado tan bien en la playa. Las vacaciones son ideales para apartarse de lo cotidiano. 
A mí me hubiera encantado ir a Cuba, he vivido 22 años en esa isla y sería genial volver… espero que las próximas vacaciones, cuando les diga lo que hice, pueda contar mis impresiones, algún día… 
¿Y tú qué has hecho estas vacaciones?

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