La mirada de la India

La India es un niño que mira, que interroga, que pregunta, que quiere saber, que necesita respuestas, que busca crecer y que llena de ternura y gratitud a todos lo que te miran. En una familia hace falta un niño periódicamente para llenar de esperanzas y alegrías a los de casa, así es la India: bella, profunda, de mirada sencilla e inteligente, con tantas posibilidades como las que se le niegan.

Casi un continente parece que abarcas simplemente con acercarte a esta tierra. Notas rápidamente la mezcla de culturas, pero con una identidad y un sello particular marcados por la experiencia trascendental de un hinduismo lleno de cotidianidad en la vida de estas gentes.

La India es un mundo inmenso, maravilloso, singular y distinto, difícil de calificar y de llegar a entender. Acercarte a ella supone dejar que te enseñe y te enriquezca a pesar de lo difícil que es sobreponerse a sus contrastes, su clima y su forma de entender la vida.

La belleza de la India es absorbente, necesitarías una vida para conocerla, pero tienes la sensación de estar en tu casa, ni de vivir una situación superior por estar en un supuesto país del primer mundo, ni de ser distintos. Son profundamente acogedores, recuerdo las varias bodas a las que nos acercamos y la rapidez con que se nos invitó y nos integraron en la fiesta, porque en el fondo la India es siempre una fiesta.

Palacios, construcciones, fuertes, paisajes… un mundo de ensueño, que junto con la luz, la seda, el color, los sabores siempre excitantes y sobrepasados hacen de esta porción oriental una historia para vivir.

Ríos humanos recorren las calles con un desorden ordenado por la rutina y los excesos de vida, no más desorden que en lugares como Italia o España que sus calles son toda una aventura para pasar. La India está viva, con ganas de ser y de hacer pero quizás con un colonialismo y un espíritu pasivo, que les hace permanecer en una situación de falta de desarrollo, aunque es cierto que hay una cantidad de población sobre la cual es difícil actuar. Como botón de muestra sirva que no hay censo de la población, en parte por las dificultades que ponen los integristas musulmanes y sobre todo por la dificultad de controlar una población que fluctúa tanto.

Estas son las impresiones de un amigo que estuviera hace poco en la India, un viaje que muchos quisiéramos hacer alguna vez. Mientras tanto disfruten de estas crónicas, muy pronto les traigo otra parte y fotos en nuestro blog Al compás del flash.
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2 Comments

  1. La India es un país de grandes contrastes que no pueden pasar inadvertidos si se va con deseos de conocer una cultura milenaria que se mantiene anclada como barco varado en puerto sin que los siglos hayan dañado su casco. Cierto es que impresionantes son sus palacios, museos, construcciones, hoteles con un derroche de lujo impresionante, casas señoriales, textiles, también se construyen aviones, barcos, hay energia nuclear, tiene de los sistemas de software mas desarrollados del mundo, incluidos móviles y PCs, todo eso frente a millones de personas que viven en la miseria e insalubridad dentro de la propia gran Delhi y más allá de ella es peor. Familias enteras que su comida no es otra que la que llega de la caridad de algunos, su agua la del rocio de cada noche y su felicidad es poder ver el sol cada dia. Todo esto dentro de un arraigado sistema de castas donde lo que han nacido de familias pobres y esclavas, están para servir toda su vida sin aspiraciones a mas, y los que provienen de aquellas en que en algun momento hubo esplendor se le abren las oportunidades. Los más debiles, sin el derecho a mirar a los ojos de aquellos que se consideran superiores, a los que sirven y de los que nunca reciben ni un gesto de gracias. Esas familias que viven en una pobreza tal, en el campo, que cuando traen al mundo una nueva vida, si es chico será útil en el campo, si es chica muchos prefieren cegar su vida porque no podran dar dote alguna en su nupcias ni pueden ser útiles en el campo. Esa es la India de hoy, que yo vivi en mas de una ocasión, pero que en cada ocasión me hizo sufrir ante la realidad de los que hoy tienen mucho menos que nosotros o nada, y esa majestuosidad que hiere tus ojos con tanto brillo y esplendor y sacude tu humanismo y sensibilidad, si por lo bello, pero también y mucho más importante, el qué hacer para aunque sea hacer más humana la existencia de la mayoria.

  2. Gracias Jose, me has dejado impactado con tu comentario, completas sobremanera lo que se expone en el texto… ya veo que no solo eres correcaminos de España, si no del mundo, espero que algún día me escribas algo de alguno de tus viajes, Argentina u otro de los tantos sitios que has ido, un abrazo

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