Un día en Tokio, Japón

Hoy nos seguimos adentrando en la cultura japonesa, en el Japón de 2010, unos meses antes de la catástrofe de este año. Con las historias de Sara Contreras y las fotos de ella y sus amigos podemos ver cómo es un viaje de unos españoles en tierra nipona. Espero que les guste tanto como a mí.

Y dice Sara:
Qué se puede decir de Tokio: una gran metrópolis, con gente anónima, distribuida en diferentes barrios: Shinjuku, que presenta la imagen del Tokio lleno de luces y ambiente; Shibuya, con su famoso cruce, la estatua del Aquita rodeada de jóvenes y donde se concentra el mayor número de japoneses borrachos;  Harajuku, donde se reúnen los frikis de la ciudad; Asakusa, un barrio con templos y estampas más tradicionales; Ginza, que se trata de la zona más lujosa de la ciudad; Akihabara, un paraíso tecnológico y un centro principal de la industria manga,; Roppongi, de ambiente nocturno; y Odaiba, cuya bahía representa uno de los lugares más interesantes y bonitos de la ciudad.
Esta división de barrios hace más fácil la visita, ya que uno puede elegir hacia qué lugares dirigirse en cada momento. Hay que destacar el “Metropolitan Government Building”, un rascacielos con un mirador que muestra lo grandioso de la ciudad, especialmente si se visita en horas nocturnas, para contemplar la iluminación; y la torre de Tokio, una especie de torre Eiffel unos 8 metros más alta, pero 50 años más nueva.
Otro lugar de interés es el Mercado Tsukiji, hay que hacer cola para visitarlo pero resulta sumamente interesante cómo se negocia el pescado, se realiza una subasta que resulta particular a ojos occidentales ya que aparece algo ritualizada, en consonancia con las transacciones casi impersonales a las que estamos acostumbrados habitualmente.
Después, es refrescante desayunar (sí, sí, desayunar, que hay que levantarse muy temprano para verlo, sobre las 4 am) sushi en el entorno (buenísimo, por cierto) y curiosear en los puestecitos del mercado. Allí fue curioso tomar un café (¡lo echaba de menos!) en una tienda “especializada”. El café allí es carísimo, pero éste estaba muy sabroso (a lo mejor era por el gusto que me dio tomarlo).
Lo primero que uno aprende allí es que el desayuno no es lo mismo que en España, pero me temo que esta turista está mal acostumbrada a los desayunos andaluces. El almuerzo, por otra parte, se convierte en un plato de “algo” (teriyaki, yakitori, soba, ramen, sushi, sashimi, etc) con arroz blanco, ¡siempre arroz!
Generalmente, la comida fue excelente, sobre todo en cierto restaurante en Okinawa especialista en sushi. Especialmente curioso son las cintas de sushi y almorzar en el tren, cuyos asientos siempre poseen una bandeja abatible para tal fin, ya que es costumbre habitual comprar unas cajitas que tienen un poco de todo (incluso arroz, jejeje) en las estaciones y tomarlas durante el trayecto para así no perder tiempo, incluso hay una chica en el tren que ofrece alimentos y bebidas (esto no es raro en los trenes occidentales tampoco, pero se está perdiendo).
El turista en Japón debe probar toda clase de comida, porque, en general, la gastronomía es muy interesante y rica, además de toda clase de alojamientos.
En Japón existen varios tipos: los hoteles habituales, generalmente muy caros; las guest-houses o casas de huéspedes, donde convives con diferentes gentes en casas particulares, incluso en habitaciones comunales de hasta ocho camas; los famosos hoteles cápsulas, hostales y ryokanes, que son alojamientos tradicionales japoneses que suelen ser una especie de apartamentos en miniatura con una tetera, una nevera (están modernizados), un baño, una mesa para tomar té con sus sillas y futones (las camas japonesas). Además de ello, suelen tener onsen, esto es, baños públicos donde ducharse y, posteriormente, relajarse en una piscina de agua caliente. Éstos suelen estar separados para hombres y mujeres ya que uno permanece desnudo en ellos.
A raíz de esto uno pensará…qué antihigiénico todo…pero es que la limpieza en el baño de los japoneses es exagerada si uno la compara con determinados lugares similares en occidente…o en España, si lo prefieren, que deja a veces mucho que desear.
Ah, por cierto, nunca se asusten de los wc japoneses…tienen muchos botones y sueltan muchos chorritos para limpiar. No quería ser ordinaria, pero es que no dejan de asombrar a todo el que va.
Estas generalidades se pueden ver en todas las partes de Japón, podría hablar ahora de una gran ciudad como es Kyoto. (Aunque dejemos esa historia para otro día)
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