Boca boca a un perro

Un joven cubano de 30 años, revivió a una perra con un boca a boca
Ayer, en Miramar, Roberto Díaz Martínez salvó a una perra llamada motica de una manera solo vista una vez cada 500 años. Luego de darle una patada a la cachorra, mascota de una cercana unidad militar, Roberto le dio respiración boca a boca.
“Ni yo mismo me lo creía, pues siempre le he temido a los perros”, dijo Díaz.
“Al ver a los hombres hacía mi agarré a la perra y le di respiración con la esperanza de revivirla”, refiere este guitarrista de la Orquesta Estrella de la Televisión.
“Pensé que me matarían”, confesó Roberto refiriéndose a los soldados que salieron en defensa de Motica.
El rarísimo suceso despertó la admiración y asombro de todos los presentes, incluyendo los soldados, que felicitaron a Roberto por su inusual muestra de humanidad.
La anterior noticia no es CIERTA, aunque mi maestro Luis Hernández Serrano dice que en verdad sucedió, pero sin ninguno de los datos. Me pueden acusar de sensacionalismo, pero para nada, es un grato recuerdo que guardo del tiempo que estuve en Juventud Rebelde (JR) y comparto hoy con ustedes en el Día de la Prensa Cubana.
Aunque esta foto, del día en que le entregaran el Premio Nacional de Periodismo, 2010 a Luis Sexto, es pequeña, los recuerdos que guardo del colectivo de Juventud Rebelde son inmensos, ya lo decía un amigo el otro día en Facebook y no se equivocaba”Esos tiempos nunca los olvidaras”.
Esa noticia fue el primer ejercicio de redacción periodística que me mandara Luis Hernández en el Juventud Rebelde, tuve la suerte de que ese pequeño gigante del Diario de la Juventud Cubana fuera mi tutor y me ayudara en aquel primer acercamiento a una redacción periodística.
Sepan que lo que más le agradezco es la libertad con que me dejó para elaborar las noticias, de hecho en el más de un año que estuve en JR nunca publiqué una noticia junto a él, quería que me valiera por mi mismo y en mi breve paso lo logré.
Otro de los grandes que no puedo dejar de mencionar en este día es Ricardo Ronquillo Bello, el mejor subdirector editorial que tienen los periódicos en Cuba. Amigo, consejero, maestro, nunca tuvo un NO con ninguno de los estudiantes presentes, cualquier tema que se nos ocurrieran -y créanme eran muchos y no muy buenos, jajaja- el decía que SI, “ponte en marcha”.
Al revisar los trabajos el trato era de alguien que sabe las sensibilidades -infulas para ser exacto- que puede herir. En primer año de periodismo quieres comerte el mundo y te crees en la carrera más importante del mundo, y es así, aunque como suele repetir Pepe Alejandro: para ser buen periodista, hay que ser buena persona.
Y yo trato, todos tratamos, esperemos que algún día, los feconianos de la casona de G, hoy en el edificio de la revista Bohemia, podamos ser tan excelentes periodistas como los que tiene hoy el Juventud Rebelde: Luis Sexto, Cirro Bianchi, Juana Carrasco, Alina Perera, Luis Luque, Dora Pérez Sáez, Marianela Martín, Margarita Barrios, Mileyda Menéndez, Javier Dueñas, Jesús Arencibia, Pelayo, Rocío, Yelanys, Yailin, Jose Luis Estrada, Chabela, Yury, Mayte, Ana, Melbys… el equipo de fotógrafos, los corresponsales, la buena gente de la biblioteca, de Opciones…
A todos, los que conocí y los que no conozco, los de Juventud Rebelde -decía mi mamá, mi segunda casa-, y los otros medios en Cuba que hoy celebran el Día de la Prensa, siguiendo el ejemplo del Apóstol cubano José Martí, FELICIDADES
…continúen con la buena tinta hecha noticia en alto.
PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO JOSÉ MARTÍ 2011
Comparto con ustedes las palabras del Premio Nacional de Periodismo José Martí/2011, Julio García Luis, decano de la FCOM de La Habana, enviado al acto de entrega de este reconocimiento, el más importante de la prensa en Cuba. Julio se encuentra en Venezuela cumpliendo misión académica. Gracias a Cubadebate por estas palabras.
Queridas compañeras, queridos compañeros:
El Premio me ha sorprendido en medio de un compromiso docente con los estudiantes de Maestría en Comunicación en la hermana República Bolivariana de Venezuela.
Nada me habría gustado más que poder estar allá y decirles estas palabras de viva voz, pero sé que ellas estarán en la voz de César y que él las leerá mucho mejor de lo que yo hubiera podido hacerlo.
No debo ocultar mi felicidad personal al recibir el Premio Nacional de Periodismo “José Martí”, que llega en un punto de giro de mi vida laboral, ni el orgullo de poder representar en este instante el trabajo excelente de los compañeros y compañeras que ganaron el Premio “Juan Gualberto Gómez”.
Es en nombre de todos, con humildad y compromiso, que agradezco estos reconocimientos, como agradezco la labor del tribunal y el celo con que nuestra Unión de Periodistas cuida de la dignidad de estos estímulos.
Los periodistas –que no vivimos por cierto de las alabanzas– podemos tener este breve paréntesis de recuento y homenaje sin temor a la inmodestia, porque estos premios nos pertenecen en realidad a todos, son como símbolos del esfuerzo común de nuestro gremio, y en ellos queremos ver representados a los que pasaron ayer por las redacciones, a los que las llenan hoy, y también a los que están en camino.
A mí me gustaría pensar hoy que en mi diploma están desde sombras ya distantes como Vicente Cubillas, Agustín Pi y Bobby Salamanca, hasta mis estudiantes de Periodismo de primero a quinto años, pasando por la lista interminable de jóvenes graduados, amigas y amigos de la prensa en toda Cuba.
Lo realmente importante es que estos reconocimientos se transformen en valores y en fuerza para marchar adelante.
Sé que ninguno de nosotros, presentes y ausentes, interpretamos estos estímulos de modo complaciente, como que ya no hay nada a lo cual aspirar y por lo cual luchar en el periodismo cubano.
Sé, y me alegra, que todos pensamos justamente lo contrario.
Hemos recorrido un camino ya largo, de más de medio siglo. Es verdad. Pudiéramos enorgullecernos de infinidad de logros, de nuestra lealtad revolucionaria a toda prueba, de nuestra disciplina, de los principios inconmovibles que hemos sabido establecer y defender, para el funcionamiento de una prensa que debe ser alternativa ética, política y profesional frente al modelo avasallador del capitalismo. Y sin embargo, siento en este día que apenas estamos comenzando.
Nuestro periodismo, metafóricamente, se levanta cada mañana ante una página en blanco. Bien sabemos cómo nos hace sudar y temblar y pensar y revolvernos en el asiento, todos los días de nuestras vidas, esa página en blanco que debemos llenar inexorablemente. ¿Qué haremos? ¿La abandonaremos? ¿La escribiremos de cualquier modo, para salir del paso? De seguro que no podríamos perdonárnoslo jamás, y que sería un suicidio.
Miremos el mundo que nos rodea, cargado de peligros e incertidumbres. Miremos a las tareas enormes, complejas, tampoco exentas de riesgos, a las que nuestro país se encara con decisión en lo interno. Sólo un nuevo y poderoso triunfo de la conciencia, sólo un nuevo impulso al espíritu revolucionario, nos sacará a puerto seguro, si es que existe ese puerto totalmente seguro.
Eso no se podrá lograr sin una prensa que también se actualice y crezca a la altura de los desafíos de este siglo. Para eso nos hemos preparado. Para eso hemos acumulado maestría, cultura, patriotismo y masa crítica, a lo largo de décadas. No somos flojos y sabremos ser el sujeto de todo lo más que podemos y queremos darle a la Revolución.
La prensa cubana no es la solución de todos los problemas, pero puede contribuir mucho más a solucionar muchos problemas. Nuestra virtud no será nunca ser inocuos, sino ser inteligentes guerreros de vanguardia en la confrontación de ideas, en todos los espacios, a toda hora, desde Granma hasta las redes sociales e Internet.
Este empeño lo dirige el Partido, lo inspiran Fidel y Raúl, lo deben acompañar las instituciones y la sociedad toda, y todos deben saber que la prensa y los periodistas no pretendemos ningún protagonismo especial, sino solo ocupar el lugar y cumplir la misión que nos toca al servicio de nuestro pueblo.
Pienso hoy con devoción en Martí, que da nombre a este Premio y cuya memoria luminosa preside este acto. Lo puedo ver, en estos días de marzo, en la noche helada de Nueva York, inclinado sobre el que sería el primer número de su periódico. Y puedo ver cómo sale de su pluma aquella frase: “eso es Patria en la prensa: es un soldado”. Y digo con él y con todos ustedes: ¡eso somos la prensa en la Revolución: somos un soldado!
Los saludo y abrazo a todos.
Gracias por el honor.
Julio García Luis
Maracay, 11 de marzo de 2011

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