Revoluciones hoy, ¿qué será mañana?

Cada año comienza con nuevos detonantes, este 2011 la explosión de rebeldía en el Medio Oriente, el 2010, catástrofes naturales en Haití y otros países de América. Vamos que siempre hay cuestiones para hablar, unas más que otras, algunas decisivas como lo que ocurre en el mundo árabe.
Tan decisiva para los árabes como para los que no lo somos, y es que por todos es conocido que la mayor cantidad de petróleo en el mundo se encuentra en esta zona y muchas economías dependen energéticamente de países como Libia, Egipto o Túnez. Por este último empezó la revuelta que se ha extendido a toda la zona norte de África y salpica a otros, como los chinos.
No pretendo hacer un análisis minucioso de la situación en estos países, mis conocimientos son los de un joven bombardeado por noticias de aquí y allá que echan fuego a un conflicto, que creo debe resolverse por los mismos habitantes de esos países.
Ya lo decía en Facebook a propósito de un video de una árabe con dos cojones, “creo que en este tema tenemos que proyectarnos todos, no meter las narices en lo que está sucediendo, al menos de momento, eso sí cuando haya mucha sangre la ONU y la OTAN no puede dejar que corra por cuestiones de dictaduras…”
De hecho me voy a socorrer de las opiniones de algunas amigas, para darle vida a este trabajo, el periodismo participativo es más fácil con herramientas como Facebook o Twitter. Luego de colgar en mi perfil, un video de una psiquiatra árabe-americana, Wafa Sultan, pidiendo el cambio de mentalidad en el Medio Oriente, algunos amigos comentaron sobre este tema que hoy se está haciendo realidad con las revoluciones.

A mi amiga Sara Contreras le gusta este video “porque nos muestra que en el mundo islámico, tan grande como es, no todos son iguales, aunque por supuesto, como mujer no puedo estar más en desacuerdo con el trato que se les dispensa…” Así lo están demostrando los tunecinos que no solo derrocaron a un gobierno, sino al suplente que tampoco resolvía sus problemas.

Siempre se ha dicho que los jóvenes inician las revoluciones y en Túnez fue así, la muerte de un joven de 26 años fue el detonante para esta revolución que llevó a todo el pueblo a las calles para exigir un nuevo gobierno, menos desigualdad, más posibilidades y libertad, premisas que se han extendido a Egipto y ahora siguen su curso en Libia.
“El mundo árabe se está revolucionando y esperemos que sea para bien, que sea una apertura en todo sentido y que no lo tomen de bandera los fundamentalistas y acaben con lo que puede ser su ventana al cambio definitivo, ojo hay cuestiones propias de los árabes, dígase su cultura y demás que no se deben perder, sería despreciable, pero mientras los cambios sean para darle paso a la mujer… pues bienvenido sea”, decía yo en Facebook y creo que muchos estamos de acuerdo y expectantes por el desenvolvimiento de esta situación.
Uno que no estaba en Facebook, pero comentó por estos días la situación en el Medio Oriente, Eduardo Galeano, afirmó en Telesur que no ve como una crisis (la del mundo árabe), la ve “como una linda llamarada de libertad que se va contagiando y extendiendo, partió pequeñita, chiquita, tenía el tamaño de un vendedor de frutas que fue humillado y a partir de allí se extendió hasta lo que es ahora… Es una buena noticia para los que creen que no tenemos que resignarnos a los designios del destino”.
En cuanto a la posición de algunos países del mundo ante esta situación, el escritor uruguayo considera “hipócrita el llamado a la paz cuando proviene de países que vienen de la guerra”. Desde su libro Las venas abiertas de América Latina, Galeano ha marcado con su opinión la realidad y el análisis de la situación en esta otra región del planeta, que según dice “la independencia es todavía una tarea por hacer” y agregó que la principal clave para alcanzarla es “aprender a ser originales”.
De vuelta al video, y todo lo que conllevan los comentarios de esta psiquiatra, Sara Contreras dice que “el mundo occidental no se atreve a meterse, no sólo por los costes de la guerra, sino por las consecuencias que podrían tener inclinarse por unos o por otros. Sí hay que admitir que ella -Wafa Sultan- es muy valiente para atreverse a decir que es seglar y me temo que todo va así: ante un radicalismo, el opuesto debe volverse también radical, ganar poder y después poder llegar a un “entendimiento”.
Wafa Sultan en este video aborda una de los peligros que muchos huelen en estas revueltas, yo incluido, cierto que estas declaraciones fueron hechas antes de que ocurrieran estas manifestaciones. Pero, está latente la denuncia a los fundamentalistas islámicos, quienes pueden convertir el Medio Oriente en más extremista de lo que es ahora. Algo ilógico si hay tanta gente en la calle pidiendo cambios democráticos.
Eso sí hay que hacer distinciones como bien dicen mi amiga de Facebook, Isabel Durán: “esta mujer confunde a los terroristas con los musulmanes, me dolería que confundieran a todos los españoles con un etarra.”
Sara Contreras afirma que “no todo es cierto, porque hay grupos musulmanes que no son tan radicales, y ella lo dice como si fueran todos. Según la escuela de pensamiento, algunos dicen que la “yihad” o guerra santa sólo es algo pacífico, en el sentido de “evangelizar” más que luchar. Por otra parte, la idea del pensamiento medieval sí que es bastante certero, aunque medieval medieval yo no diría que es. Los judíos, en otro orden de cosas, no son tan santos como se lo venden, aunque también han sufrido mucho y generan bastante simpatías, aún así el estado de Israel es bastante radical a la hora de echar a los musulmanes.”
A propósito de esta influencia de los islamistas en las revueltas, un periódico argentino publicaba un artículo de un profesor universitario de Relaciones Internacionales, Khatchik DerGhougassian, quien afirma que “a diferencia de los islamistas, los jóvenes protagonistas de la revolución no condicionan el éxito de su emprendimiento por el orden islámico o la resurrección del Califato. Pero tampoco a quienes valoran la democracia en todos sus aspectos de apertura, inclusión y libertad les da miedo ver a su lado a un islamista a quien cualquier sistema genuinamente democrático le debería dar la oportunidad de participar.”
Y continúa “quizá pequen de sobre-entusiasmo o ingenuidad, pues los riesgos de una restauración islamista que termine ahogando las flores de una potencial primavera democrática árabe no se han disipados… en Egipto en particular, los Hermanos Musulmanes siguen siendo la fuerza política más organizada que con mucha certeza hará una muy buena elección en los próximos comicios. Pero este riesgo es inherente al sistema de prueba y errores de la consolidación democrática.”
Hoy, cuando se están sucediendo estas revoluciones en el Norte de África y el Medio Oriente, muchos somos los que nos aventuramos a hablar de lo que será mañana. Cualquier comentario que se haga sobre el tema será un supuesto, sería imposible descifrar cómo terminará toda esta situación. Los pueblos están teniendo y tendrán un papel decisivo en este nuevo proyecto que alumbra el triste panorama de estos países. Mientras, sigamos viendo, hablando y especulando… el tiempo dirá la última palabra.
Para más información puedes ver
-el artículo Medio Oriente: Revolución y después, publicado en elargentino.com
-en el blog La Lupa, un pormenorizado análisis de La Revolución en Egipto, publicado el 13 de febrero de 2011
-en la página de Radio Televisión Española, un especial de las Revueltas en el Mundo Árabe
-otra entrevista a la siquiatra Wafa Sultán donde critica al Islam.

2 Comments

  1. bueno, me temo que tengo poco que opinar puesto que ya veo que ya te has chivado de lo que he dicho por ahí, jeje. Sólo remarcar que en “occidente” estamos ante dos grupos de opinión: aquellos que ven estas revueltas como algo positivo, como el fin de las dictaduras y un cambio que lleve a la democracia en el mundo árabe y van proclamando a los cuatro vientos su apoyo a esta corriente revolucionaria; y otros que miran con miedo este proceso ya que el gobierno de estos países podrían caer en grupos radicales islámicos que pondrían en jaque el orden (más o menos) establecido.
    Es significativo, por otra parte, que esto suceda en plena crisis económica y que se haya producido de manera casi espontánea gracias a las redes sociales. El mundo árabe es inmenso y llevaba mucho tiempo en una calma casi sobrenatural, sobre todo teniendo en cuenta que son países muy ricos con gente muy pobre. Esperemos que los miedos que atenazan a occidente se queden sólo en eso, en un miedo, en una mera pesadilla que no se convierta en realidad. Esperemos que sean gentes como Wafa Sultan los que tomen las riendas de los pueblos. Personalmente, la cultura árabe me interesa, puesto que marca una historia de muchos pueblos mediterráneos, aunque estoy encantada -como mujer- de no estar sujeta a sus designios (tampoco habría estado contenta de ser cristiana a principios del siglo XX) pero sí soy consciente de que es un arma de doble filo y sólo queda la esperanza de que nos entendamos y que la yihad no sea una guerra física, sólo – en caso de que la hubiera – espiritual. Un saludo

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