La botella

Aquí los dejo con la picardía del maestro Manuel González Bello:
“Cualquiera sabe que una botella es un recipiente de cristal que sirve para envasar líquidos. No se conoce exactamente la fecha de su invención, pero ya los griegos las utilizaban para refrescar cuando regresaban de las guerras o tenían algún conflicto existencial. Los griegos, en eso de los dramas, eran exquisitos. Existe la sospecha de que fueron ellos realmente, y no los franceses ni los argentinos, los creadores del tango.

Alrededor de una botella ocurren escenas que se repiten tanto como un programa de televisión. Si su contenido es etílico, a su alrededor se agrupan filósofos de la vida, teóricos de la muerte, frustrados por cuenta propia, maldecidores de la mujer.

El plástico ha sido como una bendición para evitar que a los hospitales lleguen heridos como resultado de un mal entendido entre dos personas. La botella plástica la inventó un miembro de la Sociedad Protectora de Cabezas Rotas.
No siempre es fácil determinar el contenido de una botella, al menos a simple vista. Por ejemplo, en los lugares donde venden ron, usted, si es una persona normal, inevitablemente estará en una duda: ¿le habrán echado mucha agua al ron o mucho ron al agua? Son dilemas que se les presentan a esas personas de malos hábitos cuando alguien tiene el mal hábito de confundir las cantidades.
La botella, como se sabe, también sirve para medir actitudes ante la vida. Los optimistas afirman: esa botella está medio llena; mientras los pesimistas aseguran que está medio vacía.
Otra utilidad es que sirve para definir situaciones específicas de la vida cotidiana. Por ejemplo, la burocracia forma cuellos de botella con sus trabas y lentitudes. O ahora, en el verano, quienes se quedan junto a la puerta de los camellos (que son botellones sin medida), crean un cuello de botella que impide el paso de los otros.
Cuando las guaguas o los camellos brillan (por su ausencia), no resta otro remedio que coger botella. Pero no todos tienen las mismas mañas ni suerte. Desde que disminuyeron los amarillos, los azules no dan botella.
Los choferes de autos tienen sus tácticas. Algunos llegan al semáforo y son sordos y ciegos. Otros disminuyen la velocidad para llegar justo con la verde a donde están los botelleros. Y están aquellos de la botella selectiva.
Estos últimos son magos de la detección de beneficiados. Si es un hombre, ni lo mira. Qué botella, ni un pomo le doy, piensa. Si son mujeres, la cosa se les complica. En segundos selecciona a las más jóvenes, y en otros pocos segundos, a la más hermosa o bien vestida de ellas. Y al fin selecciona a la reina de la botella, que monta triunfadora, sabedora de que fue nominada por el poderoso señor como el mejor contenido para la botella. A fin de cuentas, piensa, el cristal lo pongo yo.

(publicado el 26 junio de 1999 en el diario cubano  Juventud Rebelde)

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