Ahí te dejo Madrid…

El 28 de agosto llegué a España, hasta hoy no me había atrevido a escribir sobre este primer día fuera de Cuba. Aquí los dejo con un esbozo de lo que puede ser ese escrito, nos vemos.
Habana 9:00 pm, viernes 27. En el avión se ultiman los detalles para el despegue. Solo en el asiento no puedo ver mi tierra, primera vez que la dejo y sin saber cuándo volveré.
Cuba 10:00 pm. Sobrevolando los aires de mi isla, el abismo y desconcierto de no saber cuándo veré nuevamente a mi familia se hace más evidente. No lloro, mi mamá no soltó lágrimas en el aeropuerto para evitar malos presagios. Lloro por dentro, mientras la imagen de mis compañeros de viaje, toda una familia, me hace añorar la mía.
España 11:00 am, sábado 28. Las primeras tierras de la Madre Patria comienzan a aparecer. El infortunio de no estar en una ventana me impide disfrutar del paisaje. No obstante, la buena compañía me fue contando al detalle parte de la historia de este país, en tanto me cuestionaban sobre mi Cuba, un preámbulo de lo que se me vendría encima.
Barajas, Madrid, 12:10 pm. Si cuando despegó el avión estuve con el corazón en la boca, en el aterrizaje sucedió igual o peor. Parecía eterno el momento, al tocar suelo con ese monstruo alado más de un aplauso se sintió entre los presentes. Me parecía mentira, ya estaba en España.
Madrid, 12:30 pm. El camino hacia el equipaje ha sido el más largo. Yo he vivido toda en un reparto con más recovecos que en un laberinto, pero Barajas le ganó. Entre el desespero por ver una cara conocida, la inseguridad de pasar por inmigración sin problemas y aquel coje pa´quí, coje pa´lla, las 12 se hicieron 1.
Madrid, 1:15 pm. Al fin pasé el susto más grande, mochila al hombro, papeles en regla y con una cara conocida al lado, todos esos meses de trámites en La Habana y España quedaban atrás. Una burocracia sin fin llegó a buen aeropuerto y ya nos disponíamos a coger el metro de Madrid, toda una experiencia.
Madrid subterránea, 1:40 pm. Me sentía en una película de ciencia ficción, era un niño chico suelto en una tienda de juguetes y sin saber para dónde mirar. ¿Era verdad? ¿Acaso no era un sueño? Pues sí, era cierto ya ya andaba Madrid campantemente.
Madrid, Puerta del Sol, 2:07 pm. Salimos a la gran ciudad  para aprovechar el tiempo y ver algo, fue bien poco pues el AVE -tren de alta velocidad-partía en una hora hacia Sevilla, mi destino definitivo. En tanto vi la capital española con recelo, como quien se sabe con poco tiempo para disfrutarla, pero que la tiene en la mira.
Ni buenas fotos pude hacer, suerte un móvil para captar borrosamente mi paso por Madrid.
Sensaciones fueron muchas, enumerarlas sería imposible. Madrid parecía una ciudad futurista, yo solo sabía reír y apreciar las calles, sus construcciones -parecidas a las de mi Habana-, las esquinas, los parques, los autos -¿dónde habían quedado los “almendrones” del 50?-, al parecer solo en Cuba.
Propagandas por doquier, el punto centro de España, la moda, los modos, la gente, tan iguales y distintas. Era un mundo nuevo, me lo quería comer y el tiempo en esa ciudad era poco, no importa la aventura sigue en Sevilla, o más bien comienza.
3:00 pm, AVE hacia Sevilla. Adiós Madrid, ahí te dejo… pronto nos veremos
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