Puerto Banús o mi obsesión por los yates



En mi viaje a Málaga visité uno de las zonas más famosas y conocidas, Puerto Banús. De hecho hace un tiempo esta estatua acompaña nuestra imagen en el blog. Puerto Banús es un espacio para quedarse a vivir, su cercanía al mar, las casas bien cuidadas, los yates en la bahía, qué más… ahhh, sí los precios, ahí es cuando despiertas y se te quitan las ganas de quedarte. De pasada se ve mejor.


Ya en serio, es de una belleza impresionante el puerto, aunque claro lo que más resalta son los yates. Con uno solo de esos estoy viviendo par de décadas sin preocuparme de nada. Pero bueno, el dinero se hizo para gastar aunque sea en casas flotantes, porque eso parece mansiones en el agua. ¡Trato de escribir de Puerto Banús y se me va el pensamiento a los yates, esta mentalidad consumista!


Ciertamente no hay mucho más que ver, es que a mí el mar me basta, la cercanía con las olas, el olor a agua salada, sentir la arena, todo me remonta a Cuba. Los yates no, aunque alguno ha enclavado en La Habana una que otra vez.


Su nombre oficial es Puerto José Banús, y según cuentan en la Wiki -este está perdiendo calidad, saltarán por ahí-, dice la WIKI que “este enclave turístico se ha convertido, desde que fue inaugurado en mayo de 1970, en uno de los mayores centros de entretenimiento de la Costa del Sol, alcanzando fama internacional”.


Una de las cosas que sí me quedó clara de la visita es que ahí se come oro, y se eructa perfuma -qué imagen más mala-; caminar por el puerto fue toparme con señoronas y señorones de la Gran Escena, como decimos en Cuba. También estábamos nosotros, los del lado de acá, que estudiamos y trabajamos para poco y somos los muchos.


Y como a esos lugares se va poco y sin mochila, se nos ocurrió comer en uno de los restaurantes de la bahía, a nuestro entender el más barato. Lo que no pensamos es que por ahí bueno, bonito y barato no van juntos: más de 100 euros salió una comida de 4 personas, como para levantarse y ponerse a fregar platos, pero no, para la próxima llevo hamburguesas de casa.


La playa es el imán oculto de esta bahía. A quien no le gusta un buen chapuzón en el verano, ahora no que las temperaturas están muy bajas, al menos yo cojo un resfriado de solo tocar el agua, la caliente no que me baño todos los días, pero miren a prima a la vuelta de su salpicadura con el agua del mar. Creo fue tocarla y volverse, jajaja


“Cuando calienta el Sol haya en la playa, siento mi cuerpo vibrar cerca de ti…”, como me suena esa canción al ver estas fotos de Puerto Banús. Créanme que cuando estuve haya no pensaba en nada, con tanto yate bueno para qué… me pongo de ampanga. Les anuncio desde ya que seguiremos en Málaga, pero en Ronda. Sin comentarios, aquí les dejo un adelanto.

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