Cuba no condena por las ideas

Desde la más reciente visita a La Habana de Miguel Ángel Moratinos, ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, en Cuba se acordó la liberación de varios de los presos políticos en los sucesos de inicios de 2003, curiosamente tildados por la prensa extranjera con adjetivos como “negro” u “oscuro”; aun cuando para los que vivimos en la isla por aquel entonces fue una clara violación de las leyes por parte de dichos ciudadanos que tomaron en sus manos aviones y embarcaciones estatales, poniendo en peligro la vida de personas ajenas a sus ideas.
Sin embargo, para la gran prensa occidental no es noticia la actual situación de Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos, quienes han sido privados de los derechos fundamentales de cualquier persona, entre ellos no poder ver a sus esposas y familiares, así como ahora la falta de atención médica a Gerardo, quien se encuentra enfermo y aislado en una celda de castigo.
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, pronunció, en el Quinto Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, este 1ro de agosto, un discurso donde dejó bien claro a la opinión pública internacional las nuevas acciones que se llevan a cabo en la isla en lo que se refiere a la disidencia, así como la situación nada cambiante entre Cuba y los Estados Unidos.
“… Por decisión soberana y en estricto apego a nuestras leyes, en los últimos días se completó la excarcelación y salida del país de los primeros 21 reclusos contrarrevolucionarios, de los 53 sancionados en el 2003 por delitos contra la seguridad del Estado.
Con anterioridad, desde el 2004, se había concedido licencia extrapenal a otros 22 sancionados en la misma causa judicial.
Cabe recordar que ninguno de estos ciudadanos fue condenado por sus ideas, como han tratado de hacer ver las brutales campañas de descrédito contra Cuba, en diferentes regiones del mundo.
Como quedó probado de manera irrefutable en el acto del juicio oral, todos habían cometido delitos previstos y sancionados en nuestras leyes, actuando al servicio del gobierno de los Estados Unidos y de su política de bloqueo y subversión.
No debe olvidarse que en aquellos momentos –2003—, el entonces presidente George W. Bush, embriagado con las aparentes victorias en las guerras de Iraq y Afganistán, proclamaba el “cambio de régimen” en Cuba y amenazaba directamente nuestra seguridad nacional, llegando incluso a designar públicamente un interventor para administrar el país tras ser ocupado, al igual que acababan de hacer en Iraq. Como consecuencia, se fraguaron decenas de planes de desestabilización interna y de secuestro de aviones y barcos que tuvimos que enfrentar con toda firmeza, basados en el estricto respeto a las leyes.
La Revolución puede ser generosa porque es fuerte, su fuerza radica en el apoyo mayoritario del pueblo que ha sabido resistir tantos años de agresiones y sacrificios, por eso no resulta ocioso reiterar que no habrá impunidad para los enemigos de la Patria, para quienes intenten poner en peligro nuestra independencia (Aplausos).
Nadie se llame a engaño. La defensa de nuestras sagradas conquistas, de nuestras calles y plazas, seguirá siendo el primer deber de los revolucionarios a quienes no podemos privar de ese derecho (Aplausos prolongados).
Fuera de texto podemos comentar que el pobre interventor designado por George W. Bush se quedó desempleado (Risas).
En cuanto a Cuba y los Estados Unidos, en esencia nada ha cambiado; nuestros valerosos Cinco Héroes permanecen sufriendo injusta prisión y un trato abusivo, como la crueldad que se comete actualmente con el compañero Gerardo Hernández Nordelo, condenada por esta Asamblea. Aunque exista menos retórica y se celebren ocasionales conversaciones bilaterales sobre temas específicos y limitados, en realidad, el bloqueo se continúa aplicando y nosotros seguiremos actuando con la serenidad y paciencia que hemos aprendido en más de medio siglo.
A nosotros, los revolucionarios cubanos las dificultades no nos quitan el sueño, nuestro único camino es proseguir la lucha con optimismo y la inclaudicable fe en la victoria.”

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