No demos paso a más desmanes

Entre los primeros trabajos que publicara en el blog, estuvo el reportaje Desmanes en el huerto del señor. Gracias a la ayuda del periódico Juventud Rebelde y al periodista Gabino Manguela del semanario Trabajadores , pude hacer un trabajo sobre el estado del Cementerio de Colón por aquel entonces, más aún trate de darle voz a algunas quejas que llegaran al diario sobre distintas situaciones que en ese santo espacio de la capital cubana habían sufrido algunas personas.
La parte más difícil del trabajo -para el cual no conté con mucho tiempo, ni ayuda de los directivos del cementerio- fue darme cuenta en una sola visita con mi cámara de lo destruida que estaban muchas de las tumbas, el mal estado de vidrieras y muchas otras situaciones que reflejara en el trabajo. Luego de publicar el trabajo en el Escarabajo y la Cigarra recibí dos opiniones en particular que quiero compartir en este aniversario con ustedes.
Jose, el que ahora anda por Sevilla de seguro extrañando un poco La Habana, recordaba una experiencia que tuviera en el Cementerio de Colón: “Estas lamentables incidencias en el Cementerio es algo de hace muchos años, tal vez de finales de los 70, principios de los 80. Por qué lo sé, es que siendo yo un niño desafortunadamente perdí a mi papá, lo enterramos en un panteón familiar cerrado, una de esos tipo caja cerrada que hay cuando entras al cementerio, llegas a la capilla y doblas a la derecha (desde la entrada principal)… pues recuerdo que una tía de mi padre, tía abuela mía nos regaló un bello jarrón de cristal bacará (verde) para las flores, así como habían otras pequeñas estatuas religiosas. La memoria no me da para precisar una fecha, pero recuerdo que poco tiempo después, unos años, violentaron la puerta de entrada y se robaron todo. Nunca me he olvidado de ese episodio por ser tan irrespetuoso e incomprensible. Después he ido conociendo diferentes historias que me impresionan pues hay que tener tan pocos valores humanos para esas acciones, que no imagino a las personas.”
Y agregaba también: “Hay mucho de lo que escribir, algunos temas sensibles en los que ahora no es conveniente hacerlo, otros en que sí “vale la pena”, en definitiva el periodismo es el motor impulsor de la solución de muchas situaciones, siempre que no sea sensacionalista ni especulativo, simplemente siendo realista y respetuoso. Disfruto los retos que la juventud desafía en estos “nuevos” tiempos, diferentes a los de mi juventud.
Una amiga, identificada como Anónima, a quien lamento mucho no haber ayudado, compartió con nosotros su triste episodio: “… estuve en el Cementerio de Colón, donde me dieron los datos del lugar en que se encontraban los restos de un familiar muy cercano. Fue tal mi horror al ver que los restos no están en su debido lugar de descanso. Dentro del mausoleo donde debe estar descansando nuestro familiar no se encuentra. Solo hay restos de otras personas fallecidas desde el 1970 la más antigua y las demás de los años 1980 en adelante. El familiar nuestro murió poco antes de 1960. Y al parecer han hecho una trampa de las que abundan en la isla y han vendido o dado el mausoleo a quienes ellos han querido. Parece mentira que hasta con los restos de nuestros seres queridos se quieran quedar. Señores, qué horror, por qué no ponen fin a episodios como este. Yo llegué con la ilusión de dar mis respetos al fallecido, ¿será posible que no importe el dolor ajeno? En el cementerio vi tumbas completamente derrumbadas, todo en el suelo, otras abiertas, donde hubieron cadenas ahora casi todas se las han robado. Todavía tengo la esperanza de volver y entrevistarme con los encargados y que busquen los restos. Si es necesario se mandarán a exhumar para comprobar que sean los de nuestro familiar. Hasta donde nos hacen llegar estas personas, son personas, ¿verdad? Y por cierto la capilla nueva que bonita está quedando, para eso si hay dinero, pero no para hacer respetar y proteger los restos de nuestros seres queridos. Si me podrían orientar sobre cómo se debe proseguir, si es necesario hacer la exhumación. Muchas gracias.”
Hoy el Cementerio de Colón continúa en reparación, años quedan aún para que pueda llegar a tener la mitad del esplendor que en épocas pasadas gozaba. Un lugar tan sagrado como el cementerio, donde descansan muchos de nuestros familiares y amigos, merece el respeto de todos y una mayor conciencia de cuidado por parte de la población y el Estado para con sus seres queridos. Esperemos no oír más de los desmanes en el huerto del señor.
Puede ver el reportaje Desmanes en el Huerto del Señor editado en las página de Juventud Rebelde, aclaro que nunca se llegó a publicar. Está disponible en Scribd

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