un cubano de por ahí

blog personal de Alberto Yoan


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Lo justo

Untar el pan es uno de los actos más cotidianos que hago desde que vivo en España. No es que en Cuba no hubiera pan, la libreta de abastecimiento da a cada cubano un pan diario y alguna que otra vez comprábamos barra de pan por cinco pesos para untar con lo justo, claro.

Eso cuando había para untar, lo más común era un poco de aceite y sal, o en el mejor de los casos una mayonesa casera hecha por mi madre con la poca papa que venía a la bodega. De hecho, allá en Cuba no le decíamos untar, eso lo he aprendido de este lado del mundo, donde se unta el pan con ganas, y aunque llevaré pronto cinco años por España, sigo pensando -a veces, lo confienso- con la mentalidad de pobre, del que no sabe si tendrá para comer mañana y “rebaña” el recipiente del paté hasta verlo sin nada.

Lo mismo me pasa con la ducha, recuerdo que una vez fue noticia que un político español se bañaba con poca agua. En el reparto donde vivía en Cuba, había dos horas de agua diaria, una por la mañana y la otra en la tarde. Todos en la casa nos bañábamos con un cubo de agua y la ducha fría era para los valientes, aunque ciertamente en el eterno verano de mi tierra apetecía alguna vez.

COMPRO ORO #sevillagraffitis #graffitis #Sevilla

Tres pares de zapatos en Cuba era un lujo. Con uno para la escuela o trabajar, y otro para salir por la noche, ya estábamos despachados. Mi madre y mi padre, con salarios de oficinista y militar, hacían cuanto podían para calzarme a mí y a mis dos hermanos. Y a ellos por supuesto. Hoy miro mi zapatero y la cifra se ha multiplicado por tres o cuatro, aunque manías de la vida, diariamente uso unos hasta verle la suela rota.

Hay cosas que no cambian, pese al paso del tiempo y las mejorías. Las dudas, el saber si es justo o no cuánto tengo y cuánto gasto, frente a quienes no tienen, ni gastan, supongo que seguirán ahí, aunque en las próximas rebajas se me olviden de facto.


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#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (III)

El paseo por el borde del río Guadalquivir, es uno de los tantos placeres que tiene esta ciudad donde el calor azota en los meses de verano, aunque en esos momentos haya que hacerlo bien temprano o pasadas las 9 de la noche. Kilómetros a lo largo del río son un escape para quienes habitan Sevilla y se lanzan a correr, a montar en bici, a patinar, a pasear, incluso a dejar su huella en graffitis que adornan la calle Rey Don Juan Carlos I.

La cercanía al río continúa por el Paseo Alcalde Marqués del Contadero en un camino que separa a Sevilla de Triana, como en la otra separa Sevilla de La Cartuja, zona rescatada con motivo de la Exposición Universal del 92. De hecho por la década de los 80 se perfeccionó este desagüe del río para evitar las continuas crecidas que ocurrían en la ciudad y suponían siempre pérdidas para los sevillanos y sevillanas.

Las tierras del Aljarafe llegan a la ciudad y la nutren de cinco río: Un río de agua, un río de aceite, un río de vino, un río de leche y un río de miel. De estos cinco ríos, el Río Grande, el de agua, el Guadalquivir, preside nuestras vidas de hoy y de siempre. He aquí la vena de nuestro gran comercio y de nuestras riquezas. También el flagelo de la miseria y de las horas tristes. ¿Quién no sabe de las inundaciones del Padre Betis?”

Así refiere el humanista sevillano Juan de Mal-Lara las constantes subidas del río en la capital hispalense. No solo en Sevilla pasaba el río a su antojo cuando su caudal no aguantaba sus aguas, también en poblaciones como Camas, Coria del Río, La Rinconada, Santiponce, La Algaba o Brenes.

Río Guadalquivir #sevillagraffiti

Graffiti en los alrededores del río Guadalquivir

Quienes marcaron su destino en los alrededores del Guadalquivir estaban destinados a padecer cada cierto tiempo las constantes crecidas. Antes, sin previsiones meteorológicas, solo podían resignarse a abandonar sus casas y pertenencias, irse a la zona más elevada de la ciudad como las torres de las iglesias o sencillamente abandonarla para no terminar rodeados de agua por doquier. El episodio era constante, y los sevillanos ya resignados, solo esperaban la luz del nuevo día, y que el Betis recordara a sus hijos para volver a su nivel y que estos pudieran recuperar su día a día.

La creciente economía de la zona, marcada por el comercio, la ganadería y la agricultura, se veía diezmada cada vez que el Guadalquivir crecía a su antojo. Aunque ciertamente el poco cuidado de sus habitantes, quienes se olvidaban de limpiar las salidas naturales del río, costaban parte de la cosecha y diezmaban a la población por la falta de alimentos y las enfermedades. El catedrático de la Universidad de Sevilla, Francisco de Borja Palomo, recogió en 1878 en una de sus obras, “Historia crítica de las riadas o grandes avenidas del Guadalquivir en Sevilla desde su reconquista hasta nuestros días”, más de ochenta inundaciones entre 1297 y 1877 en los alrededores de Sevilla. A esta cifra habría que añadirle muchas otras posteriores, hasta superar las ciento veinte.

Algunas de estas inundaciones se pudieron conocer gracias a la constancia que de ellas dejaron historiadores como Fernando Díaz de Valderrama, quien firmó bajo seudónimo el “Compendio histórico descriptivo de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía”, donde dice que la inundación de 1297 fue de tal magnitud que los recursos propios no eran suficientes y tuvieron que recurrir a la reina Doña María, madre del Rey Don Fernando IV, quien les concedió 10 mil maravedís –la moneda de la época– anuales para la restauración de la ciudad. De la riada de 1618, señala Baltasar Cuartero y Huerta, se inutilizaron veinte fanegas sembradas de trigo y hasta un hombre a caballo murió al ir de Camas a Triana.

Triana era una de las zonas donde más crecidas ocurrían en Sevilla, su cercanía al río y la baja altura de sus tierras la hicieron víctimas de inundaciones en 1683 y 1684. El cabildo eclesiástico y el arzobispado no paraban cuando las aguas del Guadalquivir dejaban respirar a la ciudad y sus alrededores. El año 1777, cuenta Juan José Antequera Luengo:

“fue muy lluvioso y de grandes temporales, continúandose así hasta el siguiente. Para dar idea de la situación, sólo el cabildo eclesiástico repartió 5.500 hogazas de pan blanco el día 15 y siguientes entre varios pueblos y demás sitios de la ciudad, cuya clase menesterosa no podía salir a ganar jornal”.

Entre las inundaciones que eran imprevisibles y la necesidad de acercar más el puerto de Sevilla al mar, la mano del hombre tomó cartas en el asunto y comenzó a construir cortas a lo largo del caudal. El poder controlar en parte la fiereza del río Guadalquivir a partir de 1795, permitió también aumentar la productividad de estas tierras y especializarlas en cultivos que precisan de mucha agua como el arroz.

Paseo del Rey Juan Carlos I, Sevilla

Hay toda una colección de graffitis a lo largo del Paseo Rey Juan Carlos I 

Según refiere el diario ABC en un artículo publicado en 1981, con motivo de una nueva corta al río, los principales objetivos fueron: “mejorar las condiciones de desagüe del río, facilitar la navegación y aumentar la productividad de tan extensa superficie, que hasta entrado el siglo XX tenía un valor prácticamente nulo desde el punto de vista de la agricultura y muy escaso desde el de la ganadería”.

Las obras para mejorar el Guadalquivir fueron sobre todo la eliminación de las muchas curvas de la parte alta de la ría, mediante la apertura de cauces artificiales o cortas. Así se redujo la distancia y los barcos no se veían obligados a seguir cerradas curvas, a veces muy peligrosas para las embarcaciones cada vez mayores. La primera de estas, en 1795 a la altura de Coria del Río, evitó cerca de diez kilómetros a los navegantes, cambiándolos por unos seiscientos metros. En 1816 se realizó otra, la llamada corta Fernandina, que redujo el recorrido de dieciséis kilómetros a unos mil seiscientos metros. Por su parte, la corta de Los Jerónimos en 1888 con unos seis kilómetros seiscientos metros ahorró trece kilómetros del cauce natural.

En el siglo XX se realizaron unas cuatro cortas, incluyendo la de 1981. En 1926 la corta de Tablada permitió el traslado del puerto de Sevilla del Paseo de Colón al puente Alfonso XIII, donde tendría 800 metros para sus muelles. Con una longitud de seis kilómetros, el cauce del río se redujo en cuatro kilómetros. En 1949 se termina la esclusa de la Punta del Verde y el tapón de Chapina para que las labores en el nuevo puerto pudieran continuar incluso cuando la ciudad sufriera inundaciones. Así mismo, en 1971 se volvieron a realizar cortas en la Punta del Verde para también mejorar el desagüe del Guadalquivir en Sevilla y así evitar posibles crecidas. Esta nueva corta supuso la reducción de la distancia del puerto al mar de ciento veinticuatro kilómetros a sesenta y nueve.

Las transformaciones del cauce del río, crearon dársenas que fueron utilizadas por los pobladores de los pueblos sevillanos para plantar cultivos como el algodón y en particular el arroz. Si bien algunos historiadores apuntan que Sevilla fue de los primeros lugares del país donde los musulmanes sembraron tan preciado alimento, no fue hasta los años cuarenta del siglo XX cuando se tomó en serio las posibilidades reales de estas tierras. Por aquel entonces empezaron a emigrar familias valencianas especializadas en el cultivo del arroz a zonas hoy conocidas como la Puebla del Río, Hinojos, Dos Hermanas, Almonte y otras muchas entre Sevilla y Huelva.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.
  • “Hoy, a setenta y nueve kilómetros. El río: la historia de Sevilla por acercarse al mar”, diario ABC, 9 de mayo de 1981, reproducido en cuatro partes en la versión online del Diario de Sevilla: Sevilla y el Guadalquivir (I) (II) (III) (IV)


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A montarse en el carro de #Cuba

Desde que Obama y Castro anunciaron el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el pasado 17 de diciembre, todo el mundo mira fijamente al archipiélago caribeño y como va puliendo pasos con su vecino norteño para volver a tratarse de tú a tú en la política internacional, como iguales desde las diferencias de ambas naciones.

Las reacciones de los demás políticos, esos que se quedaron sorprendidos ante el anuncio, no se ha hecho esperar y todos quieren de alguna manera u otra participar en este nuevo camino entre Cuba y Estados Unidos. Uno de los más recientes, fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos quien a principios de abril de 2015 se apuntaba en el carro con la frase: “pusimos nuestro granito de arena pero no queremos llevarnos ningún crédito. Somos muy amigos de Estados Unidos y al mismo tiempo Cuba está siendo anfitrión en el proceso de paz”.

Desde cualquier rincón del mundo se congratularon ante la decisión de Obama y Castro, de hecho la Unión Europea ha iniciado conversaciones con Cuba después de años de tener también congeladas las negociaciones con el archipiélago caribeño. Cabría preguntarse si los de la Comunidad Europea estarían sentados en la mesa con los mismos que tildan de “dictadores”, si Estados Unidos no hubiera dado el primer paso. La respuesta sin duda sería negativa, pero la realidad es que hasta otras naciones como Corea del Sur quieren restablecer relaciones con la Cuba comunista.

hoy #Cuba es noticia obligada con #USA claro, a ver si nos quitamos las vendas Ante tanta avalancha de optimismo y mano amiga desde muchos y disímiles lugares del mundo, surge la duda de por qué el cambio en la política internacional con respecto a Cuba, si a efectos reales sigue teniendo un partido único, cuenta con elecciones, pero no en la misma línea de democracia que la que desde Occidente se pregona y el tan criticado Raúl Castro, así como su antecesor Fidel, siguen al frente de Cuba. Por no hablar de los tan socorridos derechos humanos para el cual cada país ve paja en terreno ajeno, pero mira para otro lado cuando es en sus fronteras.

De hecho Cuba continúa manteniendo relaciones diplomáticas con otros cuestionados de la actualidad mundial como Rusia, Venezuela y Corea del Norte. Sí, la misma Corea que tanto se critica desde los medios y a la cual el expresidente, George W. Bush, metió en el llamado Eje del Mal junto a Irak e Irán, también amigo de Cuba, y a la cual luego agregaron a Siria, Libia y sí señor, Cuba la bella. Fue hace 13 años, en enero del 2002 cuando Bush movía su guerra contra el terrorismo.

Hoy en cambio, el Congreso de Estados Unidos debate sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo para seguir adelante con el mutuo interés de abrir embajada en La Habana y,  por otra parte el discurso mediático sí va reconociendo los beneficios de este nuevo capítulo para los cubanos, nunca para el gobierno, contra el cual se siguen ensañando como siempre, desde los advenedizos defensores de la libertad, llamados en la isla disidentes.

El cambio de postura con Cuba no sé a qué obedece, quienes manejan la economía dicen que por ahí viene el interés de Estados Unidos y otros países por la isla. La apertura económica desde 2012, que cambiaron el modelo de economía comunista por uno más parecido al capitalista, pero nunca sin llamarlo así, parece calar entre los que miran hacia Cuba. Otros hablan de frenar los pies a China y Rusia en América Latina, incluso a Venezuela, aunque allá tienen su propia guerra. Obama reconoció que la política sostenida por cincuenta años fue un fracaso, no obstante ha dejado bien claro que siguen queriendo un sistema democrático en suelo cubano.

Al respecto de la decisión de Obama de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, él mismo dijo: “no se trata de que un Estado ejerza un régimen autoritario o reprima a su pueblo. Suena cruel, pero si este fuera el criterio para pertenecer a la lista de cómplices del terrorismo, desde Arabia Saudí hasta China, y muchos otros países, tendrían que figurar en ella”.

Lo cierto es que es un nuevo escenario ante el cual se van perfilando poco a poco los pasos entre ambas naciones. Desde la distancia quisiera que todo fuera más rápido, aunque debo reconocer que no se puede esperar un cambio de la noche a la mañana, sobre todo con tanta gente que se ha criado con ideas tanto a favor como en contra de Cuba, así como a favor o en contra de Estados Unidos.  

El último gran gesto del Papa Francisco habla de un interés real, hasta en el Vaticano, porque se normalicen las relaciones entre mi país y Estados Unidos. Será en septiembre cuando el argentino visite Cuba antes de su gira por USA, en una decisión que sin dudas seguirá contribuyendo a estrechar un puente que ya han construido asociaciones de solidaridad con Cuba entre el pueblo estadounidense y el cubano.

De Francisco no dudo sus buenas intenciones para que Cuba y Estados Unidos acaben con los últimos escollos de aquella Guerra Fría, para que los cubanos y las cubanas puedan vivir en igualdad y con acceso al mundo, no solo a la tecnología o a través de la misma. Del resto, solo el tiempo nos dirá qué buscan en este nuevo escenario geopolítico donde Goliat ha soltado el mazo, David se ha anotado una victoria o como dijo el presidente de Bolivia, Evo Morales: “Por una parte zanahoria para Cuba y palo para Venezuela y no sé si esa estrategia norteamericana trata de dividir a los países del ALBA“.

Cuestión de tiempo.


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#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (II)

Sevilla como Andalucía, bendecidas por el río Guadalquivir, recibió a muchas civilizaciones que acrecentaron su acervo cultural y la convirtieron en punto de encuentro de grandes sucesos de la cultura occidental. Desde los tartessos, los fenicios, los griegos, los cartaginenses, los romanos y por supuestos los musulmanes que dejaron su huella en la región, en particular su forma de aprovechar el agua para refrescar zonas duramente castigadas por el Sol durante gran parte del año. Hasta la conquista de los Reyes Católicos que desalojó la ciudad en un principio, pero que luego fuera repoblada y sirviera de enlace principal con la recién descubierta América. No por gusto, la ciudad está considerada una de las más americanas y entre sus riquezas atesora valiosos documentos de la época de la conquista y posteriores en el Archivo de Indias.

Entre los años 1000 y 500 antes de Cristo, los principales pueblos de la península y las civilizaciones orientales, se lanzaron a la conquista del Mar Mediterráneo, siendo de especial atractivo el río Guadalquivir y sus tierras por la perfecta navegación que se podía hacer incluso hasta zonas como Córdoba. Lamentablemente según los estudiosos hoy solo se puede hacer alusión a esto por las referencias en la literatura romana y la árabe, pues la zona de Córdoba no es navegable, pese a proyectos que han promovido el dragado del Guadalquivir cordobés.

Junto a la búsqueda de metales preciosos que es la principal motivación de los conquistadores, los fenicios y los griegos trajeron cultivos de preciado interés hoy en día como la vid y el olivo, aunque algunos creen que ya existían y solo fueron mejorados. La incipiente economía de la región ya se iba matizando en lo que conocemos de la Sevilla actual: una zona rica en aceite como toda Andalucía.

sevilla spain

Los pueblos del Guadalquivir, basados en modos de vida primitivas, se nutrieron de la floreciente cultura fenicia y de otras muchas. Pronto nuevos métodos de pesca, la escritura fenicia o incluso la introducción del hierro y la metalurgia, acrecentaron a los locales. Los por entonces conocidos como tartesios hicieron suyo incluso la manera de hacer transacciones de los fenicios. Estos pueblos estaban esparcidos por distintas zonas de Sevilla como el Cerro Macareno en San José de la Rinconada, la Mesa de Grandul en Alcalá de Guadaira, el Cerro de la Cabeza en Santiponce y por supuesto El Carambolo en Camas. Así mismo, la huella de los tartesios se extiende a otras provincias andaluzas como Córdoba, Huelva y Cádiz.

El mayor hallazgo de tesoros de la cultura tartesia, la cual se estima pobló estas tierras desde el siglo IX antes de Cristo, es el llamado Tesoro de El Carambolo en Camas. Cuentan que en 1958 un obrero encontró un objeto metálico, mientras reparaban un terreno de la sociedad deportiva de tiro de pichón que tenía su sede en dicho cerro. Aunque desde que la asociación comprara el terreno había historias sobre el supuesto tesoro, solo eran leyendas, que se hicieron realidad cuando los trabajadores presentes encontraron veintiuna piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2.950 gramos. Incluso después de descubiertas, el paradero del tesoro en el imaginario popular de los sevillanos es una incógnita. Si en un inicio se puso en el Banco de España y luego fue comprado por el Ayuntamiento de Sevilla, las piezas que se exponen hoy en el Museo Arqueológico de la ciudad son copias. De hecho algunos especulan que se encuentran hasta en el Banco Santander.

Después de encontrar este tesoro, los arqueólogos movidos por la evidencia de una cultura que solo se conocía por la literatura, continuaron excavando en la zona y descubrieron hasta tres poblaciones en el mismo sitio, todas abandonadas por sus habitantes. La mayoría de los nuevos hallazgos fueron utensilios y objetos caseros, que como Juan José Antequera Luengo refiere “dan idea de un pueblo agrícola, ganadero, cazador y presuntamente minero en menor magnitud, bien situado en el reborde oriental del Aljarafe, frente a la actual Sevilla, que entonces no era más que tierras anegadas por lagunas someras”.

sevilla spain 1En estas tierras por donde trascurría el río a su antojo, aunque fue cediendo terreno con el tiempo, se establecieron asentamientos palafíticos. De cuyo nacimiento, ya como orbe romana da fe las Etimologías de San Isidoro en el año 620: “César fundó Hispalis que, de su propio nombre y el de una orbe de Roma, recibió la denominación de Julia Rómula, pero, por su situación, fue sobrenombrada Hispalis en razón a que está asentada en suelo palustre sobre postres hincados en el subsuelo para que no cediera en su base arenosa e inestable”.

La romanización de Sevilla tiene su mejor exponente actualmente visible en las ruinas de Itálica, en Santiponce. Aunque un poco alejado del río Guadalquivir, téngase en cuenta que el cauce del río ha sufrido innumerables transformaciones, sus aguas sirvieron de principal vía de comunicación para las ciudadelas romanas que posteriormente construyeron en la región la emblemática red de senderos y otras muchas obras públicas, como sus acueductos de los cuales se conservan algunos tramos en la capital hispalense.

Los campos del Valle del Guadalquivir fueron llenados por los romanos de prósperos cultivos, caseríos y mansiones de placer. Entonces por lo que hoy conocemos como la Alameda de Hércules pasaba el río hasta su atracadero en la calle Sierpes, incluso hasta el siglo XVI la Alameda era lugar de aguas estancadas muy molestas para los vecinos, hasta que decidieron secar sus aguas, plantar unos álamos y construir unas estatuas de César y Hércules que siguen hasta nuestros días.


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Plaza de España, #Sevilla con Snapseed2

Si hay aplicaciones que utilizo frecuentemente para editar fotos en mi móvil, son Snapseed y Pixlr. Aquellos tiempos de Photoshop al menos para mí han pasado y no solo por la comodidad de los filtros, sino porque la app de Photoshop para móvil, no es ni la mitad de completa que la nueva Snapseed2.

Justo esta semana evolucionaba con mejoras muy atractivas, pero sin el tan socorrido “Ajuste automático“, si bien ahora en Ajustes podemos seleccionar más características para mejorar nuestras fotos, aparte de Brillo, Contraste y Saturación, ahora también están disponibles otras como Ambiente, Sombras, Toques de Luz y Calidez, que ayudan a darle otra vida a esas imágenes olvidadas en el móvil, o descartadas por la baja calidad.

Entre las más atractivas funcionalidades nuevas están la de Transformar que permite cambiar la perspectiva de la imagen en cuestión, aunque no debemos abusar de ellas pues los bordes no siempre quedan todo lo bien posible. Así mismo podemos editar solo un fragmento de la foto que queramos destacar con Detalles, pero solo será el Brillo, Contraste y Saturación.

Como somos personas de hábitos, yo sigo enamorado de Snapseed por sus filtros, principalmente por Paisaje HDR, al que claro está se han agregado nuevos como Halo Glamour que permite poner la foto medio borrosa, o Noir y B/N que dan tonos de blanco y negro. Siguen estando disponible efectos como Drama, Iluminatic retro, Retro y otros.

Pese a que en Google Play, Snapseed no es de las aplicaciones fotográficas más descargadas, ni tan siquiera entre las primeras diez al escribir este post, la combinación de esta app con Pixlr para poner créditos u otras mejoras, las hacen la mejor opción en mi móvil.

¿Y tú? ¿Qué apps para editar fotos son las que más utilizas?

Los dejo con una selección de fotos de la Plaza de España de Sevilla, editadas con la nueva Snapseed y Pixlr, a ver para cuándo actualizan esta última.

Snapseed está disponible para iOS y para Android

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla


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#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (I)

La capital de Andalucía tiene el único puerto interior de toda España, que llegó a ser el más importante del país.

Si la Giralda es el corazón de Sevilla y símbolo indiscutible de la capital andaluza, el río Guadalquivir durante siglos ha llenado de vida este pueblo y lo ha comunicado con muchos otros, que han caído rendidos a la grandeza de una ciudad cuya maravilla se nutre de cada rincón de Andalucía. Un río para unir a todos los andaluces desde su nacimiento hasta su desembocadura gaditana y al cual los sevillanos y sevillanas le deben mucho de su historia e incluso su futuro.

Cualquier persona que no haya crecido en Sevilla, se preguntará por qué una ciudad alejada del mar fue el puerto más importante de Castilla y Aragón cuando empezaban a extender sus dominios más allá de la península ibérica o del Mar Atlántico, a aquellas tierras que por entonces se llamaban equivocadamente las Indias y que hoy conocemos como América.

Ojo de dragón, ojo de caballo #SevillaCiertamente no fue del puerto sevillano de dónde partió por primera vez el descubridor Cristóbal Colón, pero sería a sus aguas donde llegaría gran cantidad de oro, y en otras ocasiones saldría rumbo a las nuevas tierras desde sus inmediaciones. De hecho, otro monumento de esta ciudad, la Torre del Oro, según una de sus muchas teorías, debe su nombre a que en él se guardaba parte del dorado tesoro que mandaban de los pueblos encontrados. Así mismo, la Torre de la Plata acogía en sus entrañas este otro mineral. Sin embargo, la popularidad de esta hermana pequeña no ha sido tanta como la de la otra que bordea el Guadalquivir sevillano.

El río Guadalquivir sin dudas era navegable hasta Sevilla, pero la acción del hombre a partir del año 1795 permitió que los barcos llegaran a este puerto en menor tiempo, y sobre todo que algunas zonas complicadas para la navegación ya no lo fueran tanto. Según los estudiosos, hasta 1979 se estiman alrededor de seis cortas en el trayecto del río que han reducido la distancia hasta el mar de unos ciento veinticuatro kilómetros hasta los cuarenta y cinco. Actualmente incluso, se está estudiando la posibilidad de dragar el río para facilitar la entrada de cruceros a este puerto y convertir el único puerto interior de España, también en un puerto turístico.

¡Oh Guadalquivir!

Te vi en Cazorla nacer;

hoy en San Lúcar morir.

Un borbollón de agua clara,

debajo de un pino verde

eras tú, ¡qué bien sonabas!

Antonio Machado

Como bien expresa uno de los mejores escritores andaluces, y para mayores señas nacido en Sevilla, el río Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla. Nace como un hilo de agua que se hace inmensa y eterna y recorre muchos rincones de Andalucía y otros españoles como Albacete en Extremadura, Murcia o incluso hasta Ciudad Real, en Castilla-La Mancha. El caudal de este río estuvo durante muchísimo tiempo en duda, y cada estudioso lo establecía en una cantidad u otra, hasta que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, luego de mediciones pertinentes, lo estableció en cerca de 57. 400 kilómetros cuadrados, 57. 377 si queremos ser exactos.

Sevilla es la provincia por donde más kilómetros cuadrados atraviesan de este río, unos 13. 706. Los primeros habitantes de sus alrededores se remontan al Paleolítico inferior, si bien uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de la región fue el llamado Tesoro del Carambolo, cuyas piezas en un principio se atribuían a la cultura tartésica y luego ha sido reconocida su influencia de los fenicios. En los alrededores del río, también por la zona conocida como El Carambolo, lo que hoy llamamos Camas, en 1938 se descubrieron un total de siete piezas talladas, exhibidas hoy en el Museo Arqueológico de la ciudad.

Sol mañanero sobre #SevillaDebido a la cercanía a las aguas, aquellos pre-andaluces construyeron gran variedad de instrumentos de barro afilados para cazar sobre todo grandes herbívoros y para defenderse de las bestias. Según la antigua directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción Fernández-Chícarro, “la tosquedad de la talla y sus tamaños confirman el arcaico modo de vida de esos hombres”. No obstante, supieron apreciar el valor de la cercanía al río y el barro que de él manaba para iniciar una tradición alfarera que marcó durante tantísimos años al barrio de Triana y al emblemático Monasterio de la Cartuja, convertido en fábrica de lozas en 1841.

Se conocen también otros yacimientos del reborde oriental del Aljarafe, el que discurre paralelo al Guadalquivir por su margen diestra, que responden a talleres enmarcables en el Calcolítico, y su carácter de tales lo da el predominio de restos de talla sobre las piezas retocadas. Uno de los más importantes es el del cerro de Santa Brígida, con más de seiscientas piezas talladas…”, comenta el historiador Juan José Antequera Luengo en una especial sobre el Guadalquivir, “Historia de un pueblo”, publicado por El Correo de Andalucía. Precisamente, este historiador señala que en el llamado Paleolítico Superior los pobladores de la región abandonan el nomadismo y se establecen definitivamente cerca del río, gracias a la seguridad que le dan sus aguas para los cultivos y el pastoreo.

Pero, junto a las bondades del Guadalquivir, la braveza de este río también contribuyó a que muchos de aquellos primero pobladores se asentaran en los cerros alrededor de Sevilla y solo unos poco aventureros, convencidos de poder lidiar con la Madre Naturaleza construyeron casas tan cerca del río. Una aventura que le costó en muchos casos la vida por las continuas crecidas, las cuales continuaron hasta mediados del siglo pasado cuando ya siendo esta ciudad casi como la conocemos hoy, el Guadalquivir seguía llenando sus calles, como en reclamo de lo que un día fue suyo.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.


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No es tiempo de intransigentes #Cuba

Martínez Campos: Pero es que usted no conoce las bases del convenio del Zanjón
Antonio Maceo: Precisamente, porque la conocemos es que no estamos de acuerdo con ellas. 
MC: Acabe de pasarme las bases, hombre.
AM: ¡Guarde usted ese documento! No queremos saber nada de él.
MC: Entonces, no nos entendemos.
AM: No, no nos entendemos.
Ese episodio de la historia de Cuba, conocido como la Protesta de Baragua y protagonizado por uno de los generales del Ejército mambí, Antonio Maceo, quien luchó por la abolición de la esclavitud y la independencia cubana en 1878, es conocido por cualquier cubano o estudioso de la historia del archipiélago, al menos la historia que sé y me han contado toda la vida. 
Maceo es el ejemplo de cubano bueno, decidido, arrojado, y cualquier otro adjetivo que denotara coraje en la Historia de Cuba, pero sobre todo el máximo ejemplo de la intransigencia revolucionaria, una cualidad altamente valorada por quienes en Cuba se creen que por criticar una aptitud, política o figura nacional, ya uno está pagado por los otros, es un vende-Patria, gusano, mercenario o cualquier otro descalificativo utilizado por más de cincuenta. No deja de resonar en mi cabeza la frase de Fidel Castro ante los intelectuales, en fecha tan temprana como 1961, donde dijo: “Con la Revolución todo, contra la Revolución nada”.
Ser intransigente revolucionario es un mérito, como caballo que no puede mirar hacia los lados o hablar con el contario, debatir en una misma mesa, el cubano sabe cuánto puede perder si abre la boca en la isla para criticar alguna gestión del gobierno, sugerir un debate abierto con la llamada disidencia o cualquier otra idea que se salga de lo que todos conocemos como crítica constructiva, pero que allá tiene unos límites muy específicos. 
Las circunstancias de Antonio Maceo no son para nada comparables con el actual cubano, el mambí luchaba por ver su país libre, estaba inmerso en una batalla real con el Ejército español que los superaba en armamento y estrategia militar, pero no en las ganas de llevar adelante un proyecto único de los cubanos y para los cubanos. La Cuba de hoy se supone que ya es libre, no está en guerra con nadie, aunque el enfrentamiento con Estados Unidos ha sido una guerra mediática constante desde ambas orillas del Estrecho de la Florida y por el cual un gran número de cubanos y cubanas, hemos salido fuera de la isla, en búsqueda de mejores oportunidades. 

En Panamá se celebra esta semana la Cumbre de las Américas con la presencia por primera vez de Cuba, resultado del deshielo de las relaciones con Estados Unidos. Un deshielo que se hace notar a nivel estatal, pero luego de las imágenes que recorren el mundo de cubanos enfrentados entre ellos, no se hace notar tanto, ni tan siquiera después de sendas conversaciones en La Habana y Washington, las cuales realmente creo son un paripé pues ya todo estará hablado, pero ante los intereses de un lado y otro hay que mantener un ritmo lento, medido, que de esperanzas, pero las justas. 
Las imágenes de peleas entre cubanos pro-gubernamentales y cubanos disidentes, no dejan de parecerme un ejercicio total de intolerancia, de falta de cultura democrática y muy indigno de un país como Cuba, donde constantemente nos repetían aquello de que “somos el país más culto del mundo”. Las conversaciones previas a la Cumbre real entre mandatarios de América, eran una oportunidad de oro para hacer llegar a los presidentes las preocupaciones de la sociedad civil americana, no la cubana, que no supo estar a la altura y convirtió aquello en un ring de peleas de gallos, que no entiende de oír argumentos del contrario. 
América toda vivió en primera fila cuán polarizada está la “sociedad civil cubana”, un término que creánme nunca antes había oído en la isla, de donde salí hace 5 años ya, aunque sí era utilizado constantemente por Yoanis Sánchez y otras figuras representativas de la llamada disidencia. Los presentes enviados por el gobierno cubano, pertenecientes en su mayoría a organismos e instituciones estatales, se erigían en la real sociedad civil, la disidencia, supuestamente financiada por organismos internacionales, por su parte afirmaba lo mismo, los cubanos que estamos lejos y cansados de tener que sacar la espada a favor o en contra de unos y otros, bajábamos la cabeza de vergüenza ante la imagen de intransigencia revolucionaria y disidente.

No es época de intransigencia, ni de bajarse los pantalones ante nadie, es época de hablar de manera civilizada entre todos los cubanos, los de adentro y los de afuera, los que están a favor y en contra, entre nosotros. Como dijera José Martí: “Con todos y para el bien de todos”.
Y cito: 
“…yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos.” 

(Discurso pronunciado por José Martí en el Liceo Cubano en Tampa el 26 de noviembre de 1891.)

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